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Tuesday, May 22, 2012

Yo enseñé esta serie de mensajes en el ministerio hispano de la iglesia Capital Baptist (pastor: Luis Salazar), cerca de Washington D.C., en los los Estados Unidos. Es un buen resumen y “panorama” del ministerio del discipulado bíblico.

Si usted quiere ver cómo es que el material del discipulado (las lecciones) “cabe” en lo que es el proceso de crecimiento espiritual, tome un tiempo para escuchar esta serie.

1. La obsesión de su vida: ¡Que su misión de vida sea la obsesión de su vida!
2. El proceso del discipulado: Entienda el proceso del crecimiento espiritual que se llama “el discipulado”
3. El patrón de pablo: Entienda el “modelo del ministerio misional” que Dios nos ha dado en Pablo
4. La división de responsabilidades: ¡Métase en el ministerio de esta iglesia—comprométase!
5. La diligencia: Sea diligente en la obra del ministerio: Discipularse y hacer un discípulo

Spanish - Discipulado

Si usted quiere más ayuda en cuanto a cómo implementar el discipulado bíblico en su propia vida, nosotros recomendamos el libro El discipulado personal por Christopher Adsit. Es un manual completo y práctico de cómo hacer un discípulo usando cualquier material, no sólo el de nosotros. Este libro le enseñará a cómo hacer un discípulo con base en los niveles de crecimiento, en vez de tratar de hacerlo con base en el material. Cuando nos enfocamos sólo en el material, hacemos “académicos” y no discípulos. El Sr. Adsit enseña claramente a cómo evitar este problema y así cumplir con la misión de “hacer discípulos”.

Este sistema es bastante completo, pero siendo tal es también bastante complicado. El autor usa muchos esquemas y tablas en varias hojas, y es muy complejo. Además, me parece que este sistema puede ser mejor como una herramienta en el desarrollo de líderes durante las últimas etapas del discipulado bíblico. Hay varios cuestionarios y formularios que sirven para evaluar en donde está uno en su crecimiento espiritual y saber qué es lo que todavía le falta en su desarrollo.

Pero, de todos modos, es muy bueno y se lo recomiendo.

 


De la introducción del libro:

¿Hacer discípulos? No es tan difícil. Aquí hay unas cuantas ideas prácticas.

Primero, llegar a ser omnisciente. Teniendo “todo-conocimiento” usted puede identificar fácilmente donde está el cristiano en su peregrinar hacia la madurez espiritual.

En segundo lugar, hágase maestro de la predestinación para que usted pueda trazar un eficiente camino para él. Claro, su propia “agencia moral gratis” puede darle problemas, pero si él se dedica a usted en cuerpo, alma y espíritu,sus dificultades serán mínimas.

Después, llegue a ser omnipresente. Si usted está con él cada momento de cada día, usted puede ayudarlo a través de la variedad de experiencias. De hecho, el mejor plan sería enviarlo directamente al cielo, a un ambiente perfectamente adecuado para el crecimiento espiritual.

Ah, y no se olvide tener una provisión infinita de amor, paciencia, tiempo y energía.

Se está dando cuenta qué tan difíciles de obtener son estos atributos–-en ninguna parte los encontramos sólo en la Trinidad. Y para aquellos de nosotros que no los tenemos, ayudar a otra persona a crecer espiritualmente puede ser un poco complicado. Muchos de nosotros vemos las necesidades de los cristianos que están a nuestro alrededor y deseamos extenderles una mano de ayuda para que maduren espiritualmente. Pero cuando viene el tiempo de lanzarnos, tropezamos. Debemos, identificar las necesidades específicas de un cristiano joven, decifrar cómo ayudarlo a que reconozca esas necesidades, lidiar con una variedad de personalidades y niveles de compromiso, determinar exactamente qué decir y hacer (como encenderlo, no apagarlo), tratar de escoger los materiales que debemos usar y reconocer cuánto de esto es mi trabajo y cuánto el del Espíritu Santo . . . con razón dudamos.

La mayoría de nosotros podemos pensar en unas cuantas estrategias – tal como: ”Llevarlo a la iglesia”; “Introducirlo a la Biblia”; “Enseñarle sobre la oración.” ¿Pero, qué hago para llevarlo a lo específico? ¿Qué debo hacer cuando nos reunamos el próximo martes a las 11:45? Y después de que comience a ir a la iglesia, lea la Biblia y ore, ¿qué más se supone que debería hacer? ¿Puedo motivarlo a que profundíce y amplíe su relación con Dios, para que continúe con Él por largo tiempo?

Preguntas como estas son las que este libro busca contestar. Usted descubrirá las primeras doce cosas para hacer con un nuevo cristiano. En lugar de confiar en un proceso “orientado en los materiales”, usted aprenderá cómo crearle a una persona un perfil espiritual y un programa hecho a la medida que le calce a su modo de ser y a sus necesidades. Usted verá qué es lo que la Biblia tiene que decir acerca de un proceso espiritual de crecimiento a largo plazo, y cómo puede usted calzar en él. Usted aprenderá cuales son los roles importantes del Espíritu Santo y del cuerpo de Cristo en el proceso discipulador. Usted se beneficiará de un conocimiento práctico de los discipuladores alrededor del mundo. Y tendremos un poco de diversión a lo largo del camino.

Antes de que demos inicio, quisiera encender algunas llamas para captar su atención y aclarar su camino.

Primero, este libro no es “superficial”. He tratado de mantenerlo interesante y fácil, pero no es una lectura liviana. Es un manual de sobrevivencia. Usted lo lee una vez, cuando está en su casa en su silla preferida, para obtener el panorama completo, después se regresa y lee otra vez las partes pertinentes cuando se siente perdido en el bosque. También encontrará instrucciones paso a paso para usar las herramientas que usted tiene a su disposición.

Segundo, me estaré refiriendo a las personas que usted está tratando de ayudar como “su discípulo,” pero usted debe reconocer desde el principio que él o ella no es realmente su discípulo. Nuestro objetivo es ayudar a que esa persona llegue a ser discípulo de Jesucristo, no suyo o mío. ¡Qué estancado y confuso estaría este mundo si sólo hiciéramos duplicaciones de nosotros mismos! Este planeta no necesita otro yo, pero de seguro podría aceptar a unas cuantas personas como Jesús, y eso es lo que aspiramos producir.

Aún esta frase es incorrecta. Nosotros no producimos nada. En 1 Corintios 3:7 leemos: “Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer.” Dios es el que dirige el espectáculo. Nosotros somos herramientas en Sus manos – nada más, nada menos. Algunos que han sido discipuladores se les ha escapado este punto y han tratado de imponerse como gurús, esperando el compromiso y la obediencia que está reservada sólo al Señor Jesucristo. Esté atento a esa trampa – servimos a un Dios celoso.

Tercero, donde quiera que me refiera en este libro al discípulo, usaré el género masculino. Usted puede notar que este libro es ya suficientemente largo sin aumentarle más volumen escribiendo constantemente “él o ella”. Por favor entiendan que estoy usando el pronombre genérico “él” e interprételo de esa manera.

Tan útiles como pueden ser, la omnisciencia y la omnipresencia son herramientas que nunca usaremos en el discipulado. Pero no deje que eso lo desanime. Dios ha provisto a Su Iglesia con “todo lo que pertenece a la vida y a la verdad”1 para que cada uno de nosotros podamos ser efectivos en el involucramiento del “equipar a los santos en el trabajo del servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”2 Desde que Dios se propuso hacer esto, nos capacitó para hacerlo.

Mi oración es que este libro sea una herramienta útil en sus manos mientras Él le equipa a usted para que usted equipe a otros.

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Los cuatro cursos de esta etapa vienen juntos de dos archivos:

Nuestra misión de vida

Aunque cada cristiano puede tener un ministerio en la iglesia que es diferente, todos tenemos la misma misión de vida--es la misma que Cristo tenía mientras que estaba en la tierra:

Luc 19.10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

1Tim 1.15...Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores...

¿Quieres vivir con propósito eterno?

¡Haga una diferencia eterna con su vida pasajera! No hay nada como levantarse en la mañana y saber que lo que hace hoy tiene valor eterno. Esto, sí, da sentido eterno a una vida pasajera.

Podemos vivir con propósito eterno viviendo por la misión de buscar y salvar a los perdidos (a los que están todavía perdidos en sus pecados). Y cuando los rescatamos (cuando Dios salva a alguien y esa persona se convierte al Señor Jesucristo), sabemos que tenemos un buen lugar donde puede echar raíces y madurar en la fe para ministrar en la iglesia y, también, cumplir con su misión de vida.

El cuadro del árbol

Un árbol se reproduce sembrando semillas y el cristiano también–se reproduce sembrando la semilla del evangelio. En esta etapa del Discipulado bíblico el cristiano se entrena para ser todo lo que Dios quiere que sea: Un pescador de hombres.

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Los dos cursos de esta etapa del Discipulado bíblico (“Descubrir su ministerio” y “Desarrollar su ministerio”) se ofrecen en un sólo libro. [04_ministerio.pdf]

¿Cada miembro un ministro?

¡Sí! Exactamente como cada miembro del cuerpo físico tiene una actividad propia en el mismo cuerpo, cada miembro de una iglesia tiene una activdad propia ahí. ¡Así es el diseño divino!

El árbol y sus hojas

Exactamente como un árbol participa en su medio ambiente a través de sus hojas, el cristiano participa en la iglesia por medio del ministerio. En el Cuerpo de Cristo no estamos buscando una audiencia, sino un ejército preparado para la guerra espiritual. No queremos espectadores, sino jugadores que quiere meterse con ganas en el partido.

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