
Mensaje #12: (Lev 7.1-10) Los pecados de los santos [pdf | mp3]
Cuando vimos la ofrenda por la culpa por primera vez en Levítico 5, vimos un cuadro de la salvación. Vimos que esta ofrenda trata de las consecuencias de las infracciones de la Ley (Lev 5.14-16, 19). Obviamente Cristo es nuestra "ofrenda por la culpa" porque Él pagó la multa por nuestras infracciones.
Ahora vamos a ver esta ofrenda desde nuestra perspectiva: En la “ley” de este sacrificio. Vamos a ver el asunto de nuestros pecados ("los" pecados, plural), nosotros ya siendo "santos" en Cristo.
Primero, necesitamos volver a Levítico 5.14 para recordar las ocasiones de esta ofrenda. Ahí vamos a ver los pecados de los santos...
Hay dos casos generales que resultan en la necesidad de traer esta ofrenda:
El Libro de Malaquías trata de los pecados de los santos en las cosas de Dios. Malaquías tiene un contexto interesante e importante. Este es el último libro que Dios escribió al final de la dispensación de Moisés, justo antes de la venida de Jesucristo. En Malaquías, entonces, podemos ver muchos de los mismos problemas que existen en el pueblo de Dios hoy (la Iglesia), al final de nuestra dispensación, justo antes de la venida.
Muchos santos menosprecian a Dios. ¿Cómo es esto?
El primer menosprecio (v7a): Ofrecer "pan inmundo". Pan en la Biblia es un cuadro de la Palabra de Dios, nuestro sustento espiritual y diario. Se puede ofrecer "pan inmundo" tergiversando la Escritura para hacerla decir lo que no dice (pero lo que uno quiere que diga).
El segundo menosprecio (v7b): Pensar que la "mesa" de Dios es despreciable. La mesa es un cuadro del compañerismo y de la comunión. Por ejemplo: (Apoc 3.20) A la iglesia de Laodicea Cristo dice que quiere entrar y cenar con ellos (estar en comunión). ¿Cuántos santos desprecian la mesa del Señor? ¿Cuántos santos son negligentes en sentarse con el Señor a la mesa y pasar un tiempo de compañerismo y comunión con Él ("TAS")?
El tercer menosprecio (v8): Ofrecer a Dios menos de lo mejor.
¡Qué fastidio es ofrecerle a Dios lo mejor (las primicias) de su tiempo, talentos y tesoro! Muchos santos le ofrecen a Dios lo que les sobra o lo que ya no les sirve.
Todas estas cosas manifiestan un menosprecio de Dios y son pecados de los santos en las "cosas santas" del Señor (son pecados en lo que Dios quiere y espera de nosotros).
Además del menosprecio, vemos entre muchos de nuestros días la apostasía.
Ya no les importa a muchos la sana doctrina (la "ortodoxia"); prefieren historias del púlpito y buena música para entretenerse y así "cumplir con el deber" de ir a la iglesia un domingo. Ya no les importa la santidad (la "ortopraxis"; andar conforme a la sana doctrina). Más bien, como en el Libro de Jueces, cada cual hace lo que bien le parece.
Uno más (de los pecados de los santos): Decir que "por demás" es servir a Dios.
(Aquí, me pongo primero en la fila.) ¿Cuántas veces hemos dicho algo como esto...? "No vale servir a Dios porque vea el trato que uno recibe." "No vale la pena testificar porque vea la reacción de los inconversos." "No vale la pena ser pastor o misionero porque vea como tratan a sus propios enviados." Tenemos que recordar que cualquier trabajo en el Señor no es en vano nunca. Recordemos también a Quien servimos y cuánto Él padeció sirviendo al Padre por nosotros.
En Malaquías, entonces, vemos muchos de los mismos "pecados de los santos" que existen hoy.
Primero: (Lev 6.2a) Hay transgresiones en cuanto a la propiedad de otros. Esto sucede demasiado a menudo y es un triste testimonio de la falta de carácter en los "cristianos" de hoy día. Ejemplo: Si usted pide algo prestado, ¿qué debe hacer después? ¡Devolverlo! Y debe devolverlo en buen estado y lo más pronto que pueda.
Segundo: (Lev 6.2b) Hay transgresiones en cuanto al compañerismo con otros. Calumniar es hablar mal de alguien para hacerle daño. Sobran los "cristianos" que sienten gozo viendo la pérdida o la tristeza en otros.
Tercero: (Lev 6.3) Hay transgresiones en cuanto a la confianza. Muchos niegan cosas, mienten, no dicen toda la verdad... para sacar provecho de una situación.Es puro egoísmo; sólo están pensando en sí mismos. Y es pecado.
Estas son cosas que "ocasionan" la ofrenda por el pecado. Son transgresiones contra Dios y contra los demás, y acaban con la comunión con el Señor. Entonces, ¿qué hacemos?
Reconozca lo que hizo. Acepte la responsabilidad. Y pague el daño que causó (en dinero, en propiedad o en una confesión pública de su calumnia). Vaya a la persona contra la cual pecó y arregle el asunto como un cristiano: con humildad y amor.
Entendamos, primero, que cuando pecamos contra otra persona estamos también pecando contra Dios. Así que, todo esto que sigue se aplica también a los pecados contra el prójimo.
Primero: Acepte la responsabilidad por su pecado.
Nadie le obligó a hacer lo que hizo. Usted lo pensó y decidió hacerlo. Así es el pecado. No lo encubre. Tenga el carácter para aceptar la responsabilidad por lo que usted hizo.
Segundo: Acérquese a Dios.
Recuerde que Cristo ya murió por todos sus pecados y Dios ya se los perdonó todos. No deje que los pecados lo alejen de Dios. Obviamente tiene que reconocer lo que hizo y aceptar la responsabilidad. Pero con un corazón contrito y humilde, acérquese a Dios.
Tercer: Arrepiéntase.
Sea celoso y diligente en tomar decisiones para no volver a hacerlo. Demuestre que, de verdad, usted quiere arreglar este asunto delante de Dios. Cambie todo lo que tiene que cambiar en su vida para no volver a cometer el mismo pecado.
(Lev 7.1-5) Cuando hacemos todo esto (arreglando el problema de los pecados con Dios y los demás), es como ofrecer la grosura y los riñones.
Si Dios le ha hablado a usted acerca de "los pecados" (o uno en específico), ¿qué tiene que hacer para arreglar el asunto (o con Dios o con la persona contra la cual pecó)? Si no es cristiano: Hay perdón de pecados en Cristo, pero sólo en Cristo (arrepentimiento y fe). Si es cristiano: ¿Qué tiene que arreglar para vivir como Dios quiere que viva?