
Levíticio mensaje #6 Un cuadro de la lealtad y fidelidad de Cristo [pdf | mp3]
Al llegar a Levítico 3, hemos llegado al tercer sacrificio: La ofrenda de paz. Ya hemos visto el holocausto (un cuadro de Cristo en la cruz; Lev 1) y la ofrenda de grano (un cuadro de las obras de Cristo; Lev 2). Ahora, en Levítico 3, vamos a ver la ofrenda de paz. En esta ofrenda vamos a ver la lealtad y la fidelidad de Cristo al Padre desde lo más íntimo de Su ser.
Otra vez vemos tres "niveles económicos" en los tres animales que se puede ofrecer. Uno puede ofrecer un becerro (un buey), pero es costoso (v1). Entonces, si no puede comprar un becerro, puede ofrecer una oveja (v6). Y si no tiene tampoco para una oveja, puede ofrecer una cabra (v12). Pero, con buey, oveja o cabra, el procedimiento del sacrificio es lo mismo para todos.
El animal tiene que ser "sin defecto" porque en cada sacrificio Dios estaba dando "profecías en cuadro" (profecías del último Sacrificio, Jesucristo, quien era perfecto y sin pecado; v1). El que ofrece la ofrenda de paz tiene que poner su mano sobre la cabeza de su sacrificio (v2a). Con esto, él muestra su identificación con el sustituto—o sea, dice: "Este es mi sustituto". También, simbólicamente pone sus pecados y transgresiones sobre el animal. Esto es exactamente lo que pasa cuando alguien recibe a Cristo.
El mismo pecador mata su sustituto (como nosotros causamos la muerte de Jesús; v2b). Todo esto toma lugar "a la puerta del tabernáculo" (v2c). El pecador puede llegar hasta la puerta, pero no pasa más adelante (a la presencia de Dios). También, al llegar a la puerta del tabernáculo, se topa inmediatamente con el altar de bronce y el fuego dentro de él (como el pecador que se acerca a Dios se topa con la ira y el juicio). Pero, por el sacrificio del sustituto inocente, uno tiene entrada a la presencia de Dios. Cristo es nuestra ofrenda de paz y Él sufrió la "ira del altar" (de la cruz) y por Él nosotros ahora podemos pasar por la puerta y entrar en la presencia de Dios (e.g., Rom 5.1-2; Heb 4.16).
Los sacerdotes, entonces, ofrecen la sangre del sacrificio (v2d). Hasta aquí el rito es muy parecido a lo que vimos en el holocausto. Lo que sigue, sin embargo, es diferente y ahí vemos el enfoque especial de la ofrenda de paz. Se ofrece la grosura interna (de los intestinos y las entrañas; no la grosura de la carne; v3). Se ofrecen los dos riñones y la grosura de alrededor de ellos (además de la grosura interna de los intestinos y de sobre el hígado; es la grosura de las entrañas; v4).
Los riñones y toda la grosura interna se queman sobre el holocausto, sobre el altar de bronce (v5). Esto resulta en un "olor agradable" a Dios. Además, ¿qué pasa con un fuego cuando se le cae la grosura? ¡Se aviva! En este cuadro vamos a ver la lealtad de Cristo en lo más íntimo de Su ser; vamos a ver su "ferviente dedicación de corazón" al Padre que era un "olor grato para Jehová". Se repiten las mismas instrucciones para la ofrenda de una oveja y de una cabra (v6-11, 12-17).
¿Cuál es el propósito de este rito del sacrificio de paz? Si no entendemos el propósito de esta ofrenda, vamos a perder la lección que Dios tiene aquí.
El que ofrecía el sacrificio de paz, uno muestra su fidelidad y lealtad a Dios. Para ver este asunto tenemos que ir al capítulo 7 en donde vemos más detalles sobre este sacrificio. Esta ofrenda era "opcional" y se podía ofrecerla en acción de gracias (Lev 7.11-15). O sea, era una expresión de agradecimiento y fidelidad al reconocer de donde viene todo lo de la vida. Era una manera de decirle "¡gracias"! a Dios.
Se ofrecía por un voto (Lev 7.16a). Esto quiere decir que se ofrecía después de cumplir con un "acuerdo" con Dios. También era una expresión de fidelidad y lealtad porque Dios cumplió con Su Palabra, entonces uno, con la ofrenda de paz, mostraba su propia lealtad y compromiso con Dios.
Se ofrecía como "voluntario". Era un sacrificio que uno podía ofrecer cuando quería para agradar a Dios (para expresar su lealtad y fidelidad a Dios; Lev 7.16b). Era una ofrenda completamente voluntaria porque era una expresión de fidelidad, lealtad, amor, dedicación y agradecimiento. Así que, tuvo que nacer de uno mismo (no de obligación).
Esta ofrenda se llama "de paz" porque el que ofrecía el sacrificio de paz estaba reconociendo todo lo que tenía en la "paz para con Dios". La paz para Dios se establece por medio del holocausto (la ofrenda de paz se quema "con base en" el holocausto; con paz que Cristo consiguió por medio del "holocausto" de la cruz; Lev 3.5). Entonces, debido al holocausto, ¿qué es lo que uno tenía? ¿Qué es lo que implicaba estar en "paz con Dios"?
Primero que nada, la paz para con Dios implica que ya no hay enemistad entre Dios y el pecador. El holocausto era para "expiación" del pecado. Es como lo que nosotros tenemos en Cristo.
En esta paz con Dios, el pecador reconciliado gozaba de la provisión de Dios (Dios cuida a los Suyos y los cuida muy bien). Es algo que viene con la paz con Dios, como por ejemplo en Cristo:
En la paz con Dios el pecador reconciliado también gozaba de la protección de Dios. Tiene la protección contra la ira venidera. El holocausto (el sustituto inocente) sufrió la ira, entonces el pecador ya no tiene que temerla. Otra vez, es como lo que tenemos en Cristo.
El que estaba en paz con Dios, al final de cuentas, no tenía que temer nada porque Dios lo protegía de todo. Cómo, por ejemplo, nuestra protección debido al "holocausto" de Cristo.
Los del Antiguo Testamento (bajo la Ley) gozaban de la paz con Dios por medio del holocausto, como nosotros hoy día gozamos de la paz con Dios por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. En esta paz gozamos de la reconciliación y la comunión con Dios—ya no hay más enemistad. Gozamos de la provisión de Dios, porque somos "familia" y Dios cuida a los suyos siempre. Además, gozamos de la protección de parte de parte de Dios.
Entonces, en la ofrenda de paz uno estaba expresando su lealtad y fidelidad a Dios debido a esto. Por la ofrenda de paz el pecador en paz con Dios podía expresar su agradecimiento y lealtad a Él. Estaba diciendo: "Vea todo lo que Dios ha hecho y hace por mí. ¡Yo soy y seré fiel a Él!" Entonces, con este conocimiento del propósito de esta ofrenda, veamos el cuadro de Cristo aquí.
La grosura en la Biblia siempre es un cuadro de "lo mejor" (se habla de "la grosura" de la tierra y se refiere a lo mejor que ella produce). Cristo dio lo mejor de Sí al Padre siempre y voluntariamente. Como se ofrecía la grosura "interna", Cristo ofrecía lo mejor de Su Persona al Padre siempre. Él era leal y fiel en Su dedicación al Padre; nunca le falló (a pesar de lo que experimentó).
Para entender esto, hay que ver cómo se traduce esta palabra "riñones" en otros versículos. A veces se traduce "corazón".
También se traduce "mis íntimos pensamientos".
Aun se traduce como "mi mente".
Los hebreos usaba esta palabra para referirse a lo que nosotros llamamos "el corazón" (el mero centro de nuestro ser; lo más íntimo de nuestras personas). Cuando nosotros hablamos, en este sentido, de "nuestro corazón", no estamos hablando de la bomba de sangre sino del lugar más íntimo de nuestras personas. Los hebreos usaban (usan) la palabra "riñones" de la misma manera: En ciertos contextos quiere decir el órgano y en otros se trata del lugar más íntimo del ser humano.
En Su corazón (en lo más íntimo de Su ser), Cristo nunca faltó lealtad ni fidelidad al Padre. Cristo ofreció lo mejor de Su Persona (la grosura), lo mejor de lo más íntimo de Su ser (los riñones) y lo hizo voluntariamente y siempre (aun cuando tuvo que sufrir injustamente por los pecados de otros). Su lealtad y fidelidad al Padre nunca jamás se debilitó, ni una sola vez. Su lealtad y fidelidad al Padre era como la grosura sobre las llamas: ¡ferviente y viva siempre! Cristo era total y completamente dedicado al Padre y vivió todos Sus días en esta tierra ofreciéndose voluntariamente al Padre con una actitud de lealtad y fidelidad total.
¿Por qué es que Dios destaca la lealtad y fidelidad de Cristo así (mostrándonos que esto forma parte de Su sacrificio por nosotros, para establecer y mantener la comunión entre nosotros y Dios)?Creo que es muy sencillo: Es porque nosotros le fallamos en la lealtad y en la fidelidad. Por esto, necesitamos un Sustituto para hacerlo en nuestro lugar (porque es un pecado grave).
Pero Job es como nosotros: (Job 13.15b-28) Justo después de declarar su lealtad y fidelidad, él atribuye a Dios despropósito. Todo somos iguales: Al comienzo de la prueba (o la dificultad, etc.) declaramos nuestra fidelidad, pero después de unos pocos días de "padecimiento", nuestra actitud cambia. Como Job, fallamos en nuestra lealtad y fidelidad a Dios (esta "ofrenda voluntaria" de alabanza y acción de gracias a Dios por todo lo que Él es y todo lo que ha hecho por nosotros).
Veamos nuestra maldad.
Pero con esto, veamos también a Cristo.