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Tuesday, May 22, 2012

Levítico capítulo 2: La ofrenda de grano

Levítico, Mensje #5: Un cuadro de la consagración de Cristo [pdf | mp3]

En esta ofrenda "sin sangre" vemos el fruto de las obras que el judío dedica, consagra y ofrece a Dios. Obviamente hay mucho aquí que podemos aprender de nuestras obras que ofrecemos a Dios (y lo haremos luego cuando lleguemos a Levítico 6-7 y "las leyes" de las ofrendas).

  • En Levítico 1-5 vemos las ofrendas en un orden que nos muestra cómo Dios se acerca al pecador para establecer la comunión con Él (y es por esto que vemos un cuadro de Cristo en cada sacrificio).
  • Luego, en Levítico 6-7, veremos "las leyes" de los sacrificios y allá las mismas ofrendas se presentan en un orden diferente que nos muestra cómo nosotros, en Cristo, podemos acercarnos a Dios.

Entonces, en Levítico 2 vemos un cuadro de las obras de Cristo—de Su dedicación y consagración en todo. Todo lo que Él hacía en la tierra (Su labor aquí) lo dedicaba y lo consagraba (siempre) al Padre.

Juan 8.29Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

Veamos, entonces, lo que Levítico 2 nos puede enseñar acerca de la vida y las obras de Cristo Jesús.

El grano sin cocinar: Consagración

En los primeros tres versículos de Levítico 2, vemos los tres elementos de esta ofrenda y nos forman un cuadro de tres aspectos de la dedicación y consagración de Cristo

Flor de harina

Primero, se ofrece flor de harina. La flor de harina es el grano "procesado". Se tiene que "golpear" las espigas ("desmenuzarlas") para sacar el grano y luego lo muelen hasta que se convierta en polvo (un polvo blanco como la nieve).

Así fue la vida de Cristo sobre esta tierra. Él nació aquí como hombre—como "una espiga más" en la tierra (obviamente diferente). Durante toda Su vida Él sufrió—fue "golpeado y molido" por la tentación, por el diablo y aun por los hombres—hasta que al final sólo se veía lo blanco que Él era (puro y sin mancha).

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras [Isaías 53.3-4enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

Aceite

Segundo, sobre la flor de harina se echa aceite. Aceite en la Biblia es un cuadro del Espíritu Santo y cuando Cristo empezó Su ministerio público (Sus obras en la tierra que ofrecería a Dios Padre), fue ungido por el Espíritu Santo.

Lucas 3.21-22Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

Él mismo se refiere a esto como la "unción" del Espíritu, como la "unción" (ungir) del aceite.

Lucas 4.18-19El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.

Pero también es importante observar que no sólo "ungían" la ofrenda con el aceite, sino también "amasaban" la misma con el mismo aceite (v4-7). O sea, el aceite estaba adentro (formaba parte de la masa) y afuera ("ungiendo" la masa). Cristo tenía el Espíritu adentro (porque Él era Dios en la carne) y también afuera (porque recibió la "unción" del Espíritu en Su bautismo... la unción "para" guiarlo en la obra).

Incienso

Tercero, con la harina y el aceite se ofrecía también incienso. Observe que se ofrece una parte de la flor de harina con una parte del aceite (lo demás era para los sacerdotes, para comer; v2-3). Pero se ofrece todo el incienso; los hombres (sacerdotes) no reciben nada del incienso—es total y completamente consagrado y dedicado a Dios. Todo el incienso es para Él.

El incienso es un cuadro de la adoración—de adorar a Dios, alabarle y glorificarle (es lo que resulta en un "olor grato" y agradable a Jehová; es lo que "le agrada"). Las obras que Cristo hacía en esta tierra eran totalmente dedicadas a la gloria de Dios.

Juan 17.4Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.
Repaso:

Así era la ofrenda del grano sin cocinar. Ahora vemos instrucciones acerca del grano cocido.

El grano cocido: Aflicción

En los versículos del 4 al 10 vemos la ofrenda de grano cocido y es cuadro del sufrimiento y la aflicción de la vida de Cristo. La flor de harina, con el aceite, se metía en el fuego para cocinarse. Bien sea en un horno o sobre un fuego abierto, aquí la masa se cocina por el calor del fuego.

Esto nos muestra un cuadro de Cristo Jesús, el que fue perfeccionado en todo lo que hacía en el "horno de aflicción".

Isaías 48.10He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción.

Jesucristo se perfeccionó por las aflicciones.

Hebreos 2.10Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

Obviamente Su naturaleza divina era perfecta (no se perfeccionó—es "inmutable"). Pero Su naturaleza humana, sí, se perfeccionó en el sentido de 2Timoteo 3.16-17: En las aflicciones Cristo creció y fue preparado enteramente para toda buena obra.

Jesucristo aprendió a obedecer al Padre siempre y en todo por medio del padecimiento.

Hebreos 5.8-9Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.

Nunca desobedeció, pero Él era siempre tentado fuertemente a escoger Su propia voluntad (humana) en vez de la voluntad del Padre, como en Getsemaní:

Mateo 26.39Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

Sin embrago, a pesar de lo que padeció, Cristo nunca pecó—nunca desobedeció.

Hebreos 4.15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

En este contexto, comparemos lo que la Biblia dice de la vida cristiano con el mensaje moderno. Cristo era un "varón de dolores" (Isa 53.3-4) y aun Él aprendió a obedecer por lo que padecía (vivía cada día de Su vida en esta tierra en un "horno de aflicción"—Su vida se marcó por la aflicción). Y nosotros somos llamados a "seguir Sus pisadas":

1Pedro 2.20-21Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.

Si queremos seguir Sus pisadas, imitarlo y así vivir piadosamente... ¿por qué nos extraña cuando experimentamos aflicción? ¿Por qué nos extraña cuando experimentamos dolores en vez de alegría y comodidad? No se engeñe, el discípulo no es superior a su Maestro y Él era "varón de dolores".

Instrucciones: Levadura, miel y sal

En Levítico 2.11-13 vemos la ofrenda de grano y unas instrucciones específicas. La ofrenda tiene que ofrecerse sin levadura porque la vida de Cristo era sin la corrupción. La levadura en la Biblia es un cuadro de la corrupción de la mala doctrina (Mat 16.5-12; Gal 5.9) y también de la corrupción del pecado (Luc 12.1; 1Cor 5.6-8). La vida y las obras que Cristo ofreció al Padre eran totalmente libres de esta "levadura".

La ofrenda tiene que ofrecerse también sin miel. La miel en la Biblia es un cuadro de la Palabra de Dios, la Escritura.

  • Salmo 19.7-10; Ezequiel 2.9-3.3; Apocalipsis 10.8-11; ejemplo: 1Samuel 14.24-27

Cristo, en Su naturaleza humana, fue hecho perfecto en el "horno de aflicción" (aprendió la obediencia por lo que padeció). Pero la Palabra de Dios no necesita meterse en el "horno" para perfeccionarse. La Palabra (la Escritura) fue perfecta cuando Dios la inspiró en los originales y ella no ha cambiadodesde entonces porque Dios la ha preservado. La Palabra fue perfecta cuando Dios la dio, ha sido preservada perfecta y será así para siempre.

Proverbios 30.5Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan.
Mateo 24.35El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
2Timoteo 3.16Toda la Escritura es inspirada por Dios...

Es por esto que siempre vemos a Cristo referirse a la Escritura como la autoridad final y nunca lo vemos corregirla ni hablar de mejorarla ("una mejor traducción sería").¡Y Él fue el Autor! No hay manera de "mejorar" la Escritura; la miel no se mete en el horno para "perfeccionarla". Dios no acepta la ofrenda de grano con miel y no aceptará las obras de los que quieren "perfeccionar" la Escritura—o sea, los que quieren ofrecernos "una mejor traducción de los manuscritos más antiguos y confiables". Para decirlo así:

  • Nosotros no "cocinamos" la Palabra de Dios (nosotros no la perfeccionamos a ella).
  • La Palabra de Dios "cocina" a nosotros (nos perfecciona; 2Tim 3.16-17).

Pero Dios requiere sal en toda ofrenda siempre (v13). La sal preserva y prohíbe la corrupción. En esto Dios quiere que sepamos que lo que tenemos en Cristo (en Su Persona y Sus obras) es algo eterno que nunca jamás se corromperá—es un "pacto de sal", un pacto eterno.

Las primicias

En Levítico 2.14-16 vemos una ofrenda de las primcias del grano. Y al final de cuentas, todas estas obras santificadas de Cristo deberían ser "las primicias" de una cosecha mucho más grande.

El cuadro de Cristo

Dios da instrucciones aquí para una ofrenda de espigas verdes (no flor de harina) y en esto podemos también ver a Cristo y Sus obras en la tierra. La ofrenda se tostaba al fuego, como la vida de aflicción de Cristo. El grano fue desmenuzado, como Cristo era "golpeado" por nosotros. Siempre se ofrecía con aceite (un cuadro del Espíritu Santo) e incienso (porque es para la gloria y alabanza de Dios; para agradecerle y así agradarle). Y todo se ardía sobre el fuego como ofrenda dedicada y consagrada a Dios (como fue la vida de Cristo).

El cuadro de nosotros

Pero aquí podemos ver una lección para nosotros en que era una ofrenda de las "primicias". Las primicias eran los primeros frutos antes de la cosecha general (o sea, la cosecha más grande). En Levítico 2 hemos visto la vida y las obras de Cristo, pero todo lo que Él hacía debe ser como "las primicias" porque debe haber una cosecha de Sus mismas obras—una cosecha aun más grande.

Juan 14.12De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
Conclusión:

En Cristo, Dios nos hizo para obras—para vivir dedicados y consagrados al plan y a la voluntad de Dios.

Efesios 2.10Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Esto implica que tenemos que pasar por el "horno de aflicción" mientras que Dios "nos muele" con la Palabra para perfeccionarnos y prepararnos para dichas obras.

2Timoteo 3.16-17Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Entonces, si ya sabemos esto... ¡No nos cansemos de trabajar porque nuestra obra en el Señor no es en vano; más bien es el incienso que le agrada al Padre!

1Corintios 15.58Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Cristo se dio a Sí mismo por nosotros...

  • ...se dio a Sí mismo en muerte, como nuestro holocausto y
  • ...se dio a Sí mismo durante toda Su vida en la tierra, como la ofrenda de grano.
  • Seamos como Él; sigamos Sus pisadas. Formemos parte de la gran cosecha de buenas obras (obras como vemos en "las primicias" de la vida de Cristo).
  • Seamos celosos de buenas obras—las obras que glorificarán a Dios en Cristo: evangelizar para hacer un discípulo y discipular para hacer un evangelista.
Tito 2.14Quien [Cristo se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
  • Seamos imitadores de Cristo.
Juan 8.29Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

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