Text Size
Tuesday, May 22, 2012

Levítico #4: La ofrenda del holocausto, un cuadro de Cristo en la cruz [pdf | mp3]

Levítico es un libro acerca de la comunión con Dios. Dios quiere estar en comunión con el hombre, pero el hombre ha caído (y anda) en pecado. Por esto vemos que Dios estableció un sistema de sacrificios en Levítico 1-10. Después le enseña al hombre a cómo andar en la santidad (porque Dios es santo): Levítico 11-27.

En esta lección vemos el primer sacrificio, que es también la base de todas los demás que siguen: El holocausto. Levítico 1 contienen las instrucciones que Dios dio a Israel por medio de Moisés acerca del holocausto. Y nosotros queremos saber dos cosas: El propósito de este sacrificio (¿por qué y para qué se ofrecía) y también el significado del mismo (¿qué tiene que ver con nosotros hoy día?).

 

El propósito del holocausto: ¿Para qué se ofrecía?

Levítico 1: Muy poco información...

Hay muy poca información sobre el propósito del holocausto en Levítico 1. Es curioso que en este capítulo, que trata en su totalidad del holocausto, que no hay casi nada que indica el propósito de esta ofrenda. Es casi como si todos de aquel entonces supieran por qué se ofrecía este sacrificio, entonces no necesitaban muchos detalles sobre este asunto. Pero, con nosotros puede ser diferente. ¿Por qué y para qué se ofrece el holocausto?

Levítico 1: Unas "pistas"...

Levítico 1.4 contiene una "pista" del propósito del holocausto: Era "para expiación suya". Si juntamos esto con lo que vemos en los versículos 9, 13, 17, que el holocausto era "de olor grato a Jehová", podemos entender algo del propósito del holocausto. Es algo para "expiar" (borrar) la culpa del hombre delante de un Dios airado y por esto resulta en un "olor grato" (o sea, le agrada a Dios; le "calma"). Pero esto es todo lo que vemos en este capítulo sobre el propósito del holocausto. Si queremos más información, tenemos que buscar en otros lugares de la Biblia. Yo no hay mejor lugar en donde buscar que en la primera mención de "holocausto".

La primera mención de "holocausto"
Génesis 8.20-21Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.

La primera mención del holocausto define claramente su propósito. Después del diluvio, Noé ofreció un holocausto y aquel olor grato movió a Dios a cambiar Su actitud hace los hombres pecadores. Antes del diluvio el hombre era malo—más malo no pudo haber sido.

Génesis 6.5Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Su maldad atrajo la ira de Dios en juicio divino sobre toda la tierra.

Génesis 6.6-7Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

Después del diluvio el hombre no había cambiado (era tan malo como antes), pero debido al holocausto, la actitud de Dios hacia el pecador cambió. El sacrificio del holocausto era la manera de establecer la paz para con Dios—era la manera de aplacar Su ira y ponerlo "propicio" con el pecador (propicio: inclinado a hacerle bien).

El propósito del holocausto

¿Cuál era el propósito del holocausto? ¿Por (para) qué se ofrecía? El holocausto se ofreciá para propiciar (aplacar) la ira de Dios contra el pecador.

El holocausto no le quita a uno el pecado ni tampoco le cambia su naturaleza pecaminosa. O sea, el holocausto no se enfoca en el pecado—no resulta en un cambio en él (particularmente). El holocausto "propicia" la ira de Dios contra el pecador. Es una "propiciación".

Puesto que el hombre, en su mera naturaleza, es pecaminoso, siempre hay "fricción" entre él y Dios, Quien es santo, justo y bueno. El holocausto, entonces, se ofrecía para librar al pecador de las consecuencias de su pecado delante de Dios y así protegerlo de la ira de Dios. El holocausto se ofrecía para "cambiar la actitud de Dios" hacia el pecador. En vez de estar airado contra él, Dios (después del holocausto) estaba inclinado a hacerle bien.

De esta manera el holocausto era "para expiación suya" (Lev 1.4). Dios, en Su infinita gracia y misericordia, permitió que un sustituto inocente sufriera la ira que el hombre pecador merecía. De esta manera la culpa del pecador se borró (se expió) delante de Dios y la paz se estableció.

El último holocausto: Cristo Jesús

Hoy nosotros no tenemos que ofrecer estos holocaustos porque Cristo ya se ofreció a Sí mismo en holocausto por nosotros. Cristo llegó a ser nuestra "propiciación" (Rom 3.21-26).

Romanos 3.25A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.

Recuerde que propiciar quiere decir ablandar o aplacar la ira de uno haciéndole favorable y benigno hacia el otro (inclinado a hacerle bien). Cristo es nuestra "propiciación". Debido a Él y Su obra en la cruz Dios quiere hacernos bien.

Antes de recibir a Cristo, éramos enemigos de Dios y Su ira estaba todos nosotros.

Romanos 5.10aPorque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Pero ahora en Cristo, por Su sacrificio en la cruz, somos reconciliados con Dios. O sea, ya somos salvos de la ira porque Cristo la sufrió toda, en nuestro lugar como nuestro Sustituto.

Romanos 5.9-10Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Ahora, Dios es "propicio" con nosotros que tenemos a Cristo; tenemos paz para con Dios.

Romanos 5.1Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Resumen hasta ahora...

Entonces, en el holocausto de Levítico 1 vemos la ira de Dios sobre el pecado y el pecador (entonces podemos ver un cuadro de cómo será para el inconverso que sufrirá la ira de Dios porque no tiene la salvación). También vemos el sacrificio sustituto del Hijo de Dios: el Justo que murió por los injusto para llevarnos a Dios. Y esto nos lleva al siguiente punto de estudio: Un análisis del contenido de Levítico 1.

El significado del holocausto: ¿Qué tiene que ver con nosotros hoy día?

Este sacrificio está disponible a todos: v1-2

No hay nadie excluido: Cuando Dios dice "alguno", esto quiere decir que cualquiera puede ofrecer el holocausto y estar en paz con Dios (v2a). Es igual hoy día con el holocausto de Cristo: ¡No hay nadie excluido!

1Timoteo 2.3-4Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
2Pedro 3.9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Juan 3.16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Además, debemos observar que Dios requiere un sacrificio del vacuno (de las vacas; un becerro) o del ovejuno (del rebajo; una oveja o una cabra); luego permite también aves (v2b). Son animales comunes entonces estaban cerca de todos y disponibles para quienquiera. Nadie tuvo que ir hasta lo último de la tierra haciendo una gran obra para aplacar la ira de Dios. Como Pablo dijo en Atenas: (Hech 17.27) Dios no está lejos de ninguno de nosotros.

Sin embargo, vemos en esto que el ofrecer este sacrificio le cuesta a uno. En aquel entonces la carne (para comer, etc.) sólo era para los ricos. Era muy costosa. Entonces, aunque la salvación estaba cerca y disponible, siempre había un gasto que uno tuvo que calcular antes ofrecer el holocausto. Es lo mismo hoy: Cristo es el Sustituto, el Holocausto; Él ya hizo toda la obra y la salvación se ofrecer a todos (no está lejos de nadie). Sin embargo, si uno quiere recibirlo (si uno quiere esta salvación), le va a costar porque Cristo quiere ser la prioridad ("Señor").

Lucas 14.33Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Después de estos dos versículos de introducción, el capítulo se divide fácilmente en tres partes.

  • (v3-9) Vemos el holocausto del vacuno (un becerro).
  • (v10-13) Vemos el holocausto del rebaño (una oveja o una cabra).
  • (v14-17) Vemos el holocausto de aves (una tórtola o un palomino).

Puesto que los versículos del 10 al 17 repiten muchos de los detalles que se ven en el primer pasaje acerca del holocausto del vacuno, vamos a estudiar los detalles de este sacrificio usando los versículos del 3 al 9 como base (y después veremos unas cosas importantes de los otros dos pasajes).

Macho y sin defecto: v3

El animal para el holocausto tenía que ser "macho" y "sin defecto". Obviamente vemos un cuadro de Cristo (un hombre; un "macho") que era perfecto (sin defecto en todo sentido).

Pero además de esto no debemos perder la lección en la frase "de su voluntad". A pesar de los errores del Calvinismo que todavía andan en el cristianismo, Dios no le obliga a nadie a ser salvo, ni tampoco excluye a nadie. Dios hace Su obra en todos los hombres para llevarlos a Cristo y Él salvará a todos los que le responden "por su propia voluntad" (o sea, por su propio libre albedrío). Si usted, o quien sea, quiere ser salvo, sólo necesita el sacrificio: ¡Cristo!

Imponerle manos: v4

Después de escoger su becerro sin defecto, el pecador pondría su mano sobre la cabeza del animal. Observe que Dios no acepta el sustituto en lugar de uno hasta que el individuo pone su mano sobre la cabeza del sacrificio. Con imposición de manos el pecador estaba, primero, identificándose con el sacrificio. O sea, estaba indicando personal y explícitamente que aquel anima era su sustituto. Además, el acto de ponerle manos significaba una transferencia: Uno puso sus pecados sobre la cabeza del sustituto.

Levítico 16.21Y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto.

Es lo mismo con nosotros hoy día. Cristo llevó nuestros pecados; el Padre "cargó en Él el pecado de todos nosotros".

Isaías 53.6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
2Corintios 5.21Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Gálatas 3.13Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).
1Pedro 3.18Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.

Pero Dios no aplica el sacrificio de Cristo a la cuenta de un pecador hasta que él (el pecador) se identifica con dicho sacrificio.

  • Tiene que reconocer su necesidad de un sustituto—reconocer que es pecador.
  • Tiene que querer el perdón y la reconciliación con Dios—tiene que arrepentirse.
  • Tiene que creer en el sacrificio, que es su sustituto personal—tiene que tener fe.

Si uno no "se identifica" personalmente con Cristo, la obra del Señor no es aceptada "para expiación suya". Tiene que recibir a Cristo personalmente. Pero, con la imposición de manos, el pecador tiene un sustituto inocente para ofrecer a Dios en su lugar, en "holocausto".

Él pecador mata su sacrificio: v5a

Los sacerdotes entrarán en la historia luego; todavía estamos viendo lo que el pecador hace. Lo que cada uno de nosotros tenemos que entender es que nosotros matamos a Jesucristo. Sabemos que la crucifixión fue el plan de Dios desde siempre y que el Padre derramó Su ira sobre Su Hijo. En este sentido "Dios el Padre lo hizo". Pero la ira que Cristo sufrió era la nuestra. La muerte era la nuestra. El dolor y el sufrimiento eran los nuestros. Nosotros fuimos los que causamos la muerte del Sustituto inocente; nosotros lo matamos.

El pecador en Levítico tuvo que también "degollar" su becerro—tuvo que cortarle la garganta y el cuello. Imagínese como será: no sería algo muy fácil de olvidar. Nosotros jamás debemos olvidar lo que Cristo hizo por nosotros (el horrendo sufrimiento). Debemos siempre recordar la muerte que Cristo sufrió por nosotros para que no volvamos a meternos en lo que le causó tanto sufrimiento.

Ofrecen la sangre: v5b

Luego, los sacerdotes ofrecen la sangre "tirándola" sobre el altar y alrededor de él. Hay un concepto aquí que es importante. Vamos a verlo luego en cierto detalle, pero vale la pena mencionarlo aquí. La sangre es un cuadro de la vida dentro de la carne: El alma. Y esta "vida" (la sangre) es lo que Dios requiere para la expiación de los pecados (es la "paga" que "borra" la cuenta).

Levítico 17.11Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.

Cristo sufrió en Su cuerpo pero también "derramó Su alma" (la vida dentro de Su cuerpo) en sacrificio por nosotros (es lo que "pagó" por nuestros pecados y "borró" la cuenta). O sea, Cristo no sólo ofreció Su cuerpo en sacrificio, sino también Su alma. Lo hizo así porque el cuerpo del pecador tiene que morir físicamente, entonces Cristo murió físicamente (ofreció Su cuerpo en la cruz). Pero el alma del pecador es lo que sufrirá por siempre en el lago de la ira de Dios. Entonces, Cristo sufrió la infinita ira del Padre cuando estaba en la cruz.

Cristo puso Su vida por nosotros y esto incluyó la aflicción de Su alma (la vida dentro de Su cuerpo; en cuadro: la sangre del cuerpo del holocausto).

Isaías 53.10-11Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

Entonces, como la sangre del becerro (la vida de su carne) se ofreció a Dios, así también el alma de Cristo por nosotros.

Desollarlo y dividirlo: v6

Los sacerdotes luego "desollan" el animal y lo dividen en "sus piezas". Desollar es quitarle la piel. Le quitan todo lo que le cubre para que el sacrificio esté "desnudo y descubierto" delante del Señor. Esto es un cuadro de descubrir todo lo que hay adentro—de sacar todo lo escondido. Así estará el pecador delante de Dios en el día del justo juicio y así estaba Cristo en la cruz: Destituido de todo, expuesto totalmente a la ira de Dios.

Hebreos 4.13Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
Eclesiastés 12.13-14El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.

Después de desollar el becerro, los sacerdotes lo dividen en "sus piezas". Parten todo el animal sistemáticamente por todas sus coyunturas—lo parten en "sus" piezas. En esto necesitamos ver, primero, que el pecador sin Cristo sufrirá la ira de Dios por cada uno de sus pecados. En el juicio, Dios va a "partir" el pecador sistemáticamente, pieza por pieza, pecado por pecado, palabra por palabra, pensamiento por pensamiento. Y luego le exigirá el justo castigo en el fuego eterno por cada "pieza" (cada pecado). El que sufre la ira de Dios es primero "dividido en sus piezas".

Además, podemos ver en esto que Cristo, el último holocausto, sufrió por cada uno de los pecados de cada uno de nosotros ("pieza por pieza").

Y puesto que el holocausto se dividió en "sus piezas" (por sus coyunturas), ningún hueso fue quebrado, exactamente como dice la profecía de nuestro Señor.

Juan 19.36Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo.
Éxodo 12.46Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo.
Salmo 22.14He sido derramado como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron; Mi corazón fue como cera, Derritiéndose en medio de mis entrañas.
El fuego: v7

Ya con el sacrificio muerto, expuesto sin piel y dividido en sus piezas, se prepara el fuego. Obviamente, esto es un cuadro del fuego eterno que Dios ha preparado para los pecadores que no tienen un sustituto para sufrirlo en su lugar. Los que quieren decir que el castigo de Dios no es fuego y que no es eterno, no puede llamarse cristianos porque no creen lo que la Escritura dice (desde el comienzo y hasta el fin).

Hacerlo arder: v8-9

Al final, lo hacen arder todo sobre el fuego del altar. Es interesante que se hace mención de dos partes específicas en el versículo 8 y luego de dos más en el versículo 9.

Tienen que ordenar todas las piezas (todas ellas) sobre el altar (v8a). Pero se menciona específicamente la cabeza y la grosura de los intestinos (v8b). Una parte es externa (la cabeza) y la otra es interna (la grosura). Es lo mismo con los intestinos (una parte interna) y las piernas (una parte externa: v9). En esto vemos el sacrificio de Cristo, tanto el hombre exterior (Su cuerpo) como el interior (Su alma). Él sufrió la ira de Dios (el "fuego eterno" cuando en la cruz sufrió "afuera" en Su cuerpo y también "adentro" en Su alma.

¡Recuerde la piel!

No obstante, no lo quemaban exactamente todo. Todo el animal, sí, se quemó (cada parte de su cuerpo). Pero recuerde que desollaron el becerro primero; le quitaron la piel (v6a). Dios permitió que el sacerdote llevara la piel (para su propio uso después).

Levítico 7.8Y el sacerdote que ofreciere holocausto de alguno, la piel del holocausto que ofreciere será para él.

Entonces, la piel no se quemó. La piel se quedó (sin vida, pero se quedó). Después del "holocausto" de Cristo en la cruz, pusieron Su "piel" (Su cuerpo sin vida) aparte en un sepulcro prestado. Él mismo, el Gran Sumo Sacerdote, usaría aquella "piel" dentro de poco. Así que, con esto de poner la piel aparte, Dios nos da un cuadro del cuerpo de Cristo puesto aparte, sin vida—un cuerpo que Él usaría de nuevo porque resucitó.

Un olor grato: v9b

Después de todo, Dios dice que esta ofrenda es "de olor grato para Jehová". Así fue también el sacrificio de Cristo en la cruz.

Efesios 5.2Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

¿Por qué es así, de olor "grato" para Dios? Porque la ofrenda puso a Dios "tranquilo" (propicio) con nosotros; estableció la paz entre enemigos. El holocausto aplacó la ira de Dios y lo inclinó a Él a hacernos bien (como amigos y familia, ya no como enemigos).

Las ofrendas del rebaño y de aves: v10-17

Estos sacrificios repiten casi los mismos detalles que acabamos de ver, pero hay unas cuantas cosas que valen la pena mencionar.

Primero, hay que observar el costo de estos sacrificios. Un becerro era más costoso que una oveja, y una oveja era más costosa que un ave. Entonces, aquí Dios reconoce tres niveles económicos en la sociedad: alto, mediano y bajo. Y la lección es obvia: ¡No hay nadie excluido! Si uno no puede pagar por un becerro, puede traer una oveja. Y si no puede pagar por una oveja, puede traer un ave. Lo que Dios quiere es la reconciliación de todos, entonces no excluye a nadie por ninguna razón.

Segundo, la ofrenda de aves nos muestra unas cosas interesantes. Le quitan el buche, que es una bolsita en el esófago de las aves en la cual guardan alimento (comida) para las crías (v16). Tienen que quitar el buche y echarlo al lado del altar (o sea, no se ofrece a Dios). Puesto que era una cosa para guardar el alimento (la comida), parece que es un buen cuadro de los apetitos de la carne—los apetitos en este mundo; los apetitos pecaminosos.Cristo no tuvo nada de estos apetitos pecaminosos y mundanos, entonces tuvieron que quitar el buche antes de ofrecer el ave en sacrificio.

Además, vemos que no la dividen en dos (v17). Esto nos muestra el mismo cuadro de dividir el becerro (o la oveja; v12) en "sus piezas". Cristo fue muerto por nosotros, pero no se le quebró ningún hueso

Conclusión:

Estas leyes del holocausto nos recuerden de dos cosas principales:

  • Primero, nos recuerdan de la muerte de Jesucristo y todo lo que Él hizo y sufrió para "expiar" nuestros pecados y poner a Dios "propicio" con nosotros.
  • Segundo, nos recuerdan de las consecuencias horrendas del pecado.

Levítico 1 y el sacrificio del holocausto se resume bien en las dos partes de Romanos 6.23.

Romanos 6.23Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
  • La paga del pecado es la muerte—la muerte física, la espiritual y también la eterna en el lago de fuego.
  • Pero, Cristo ya pagó la cuenta y ahora la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

La exhortación del holocausto:

  • Si usted no "se ha identificado" con el Sacrificio (como el de Levítico 1 que puso su mano sobre la cabeza de su sacrificio), ¿por qué no lo hace hoy?
  • Y si ya lo hemos hecho, ¿por qué no ofrecemos a Dios el sacrificio de alabanza dándole las gracias por lo que Él ha hecho?

Los dos resultarán en un "olor grato para Jehová".

Spanish - Levitico