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Tuesday, May 22, 2012

Levítico #3: Lecciones del título del Libro de Levítico [pdf | mp3]

Levítico, el tercer libro de Moisés

En esta lección vamos a fijarnos en el título de este libro. Ahí, en el título, hay unas buenas exhortaciones para nosotros a ser fieles y celosos en nuestro servicio al Señor Jesucristo. Hay dos partes del título y queremos analizar ambas: primero, vamos a ver que Levítico es "el tercer libro de Moisés" y luego vamos a ver ciertos asuntos del nombre "Levítico". Después de entender un poco acerca del título queremos meternos en un estudio de los levitas porque es ahí en donde vemos la gran exhortación para nosotros.

Levítico: El tercer libro de Moisés

La gran mayoría de Biblias hoy día todavía lleva el título completo: "El tercer libro de Moisés: Levítico". ¿Por qué será importante esta primera parte que dice que es el tercer libro de Moisés? Porque hay muchos que quieren poner en duda que Moisés escribió este libro, y además, con esto ellos ponen en duda la autoridad de la Escritura y también la de Jesucristo.

Los eruditos dicen que Levítico (con otras partes de los libros de Moisés) forma parte de una obra que unos sacerdotes hicieron después de la cautividad babilónica, alrededor del año 350 a.C. [Ver: Gordon J. Wenham, The Book of Leviticus (Eerdmans: Grand Rapdis, MI, 1979), pp. 8-13. Esto causa dos problemas principales. Todo el Libro de Levítico, desde el primer versículo (Lev 1.1) hasta el último (Lev 27.34), dice claramente que Moisés es el autor humano. Entonces, si él no lo escribió, el libro es una mentira.

En segundo lugar, Jesús citó Levítico (específicamente Levítico 13.8 y 14.4) y Él dijo que Moisés fue el autor humano (también: Mat 8.4).

Lucas 5.14Y él le mandó que no lo dijese a nadie; sino ve, le dijo, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación, según mandó Moisés, para testimonio a ellos.

Entonces, si Levítico no se escribió hasta después de la cautividad, Moisés no lo escribió. Y si Moisés no lo escribió, Jesús mintió. Y si Él mintió, nosotros somos unos engañados.

La moraleja del cuento: No prestemos atención a lo que los incrédulos dicen. Comparando la Escritura con la Escritura (viendo lo que Cristo dijo acerca del autor de Levítico) podemos acabar con miles de páginas de "investigación erudita" de hombres inteligentes pero incrédulos (no quieren creer lo que la Biblia dice). El Señor Jesucristo dijo que Moisés escribió el Libro de Levítico; es el tercer libro de Moisés, exactamente como dice en nuestras Biblias (Mat 8.4; Luc 5.14).

Levítico: El libro de los asuntos de los levitas

El título en hebreo

El título de este libro es diferente en hebreo. Esto es algo interesante y también informativo: El título de este tercer libro de Moisés no es "Levítico" en hebreo sino "Y Él llamó..." Los hebreos tomaron las primeras palabras del libro y las pusieron como el título.

Recuerde que Levítico es un libro acerca de la comunión con Dios. Dios llama a Israel (como dice el título en hebreo) a la comunión con Él con base en el sacrificio (Lev 1-10) y por medio de la santidad (Lev 11-27). Con esto, todo el contenido de este libro le enseña al judío acerca del último sacrificio y nuestra santidad, Jesucristo (el Mesías; por ejemplo: Heb 10.1-10). Pero, ¿qué hicieron ellos con el Mesías? ¿Qué hicieron ellos cuando Dios los "llamó" a la comunión con Él en el Mesías? Rechazaron al Mesías y también el "llamado".

El título en hebreo, entonces, nos muestra un cuadro de lo que ha pasado con Israel. Dios "los llamó" al sacrificio y a la santidad en Jesucristo, pero ellos no quisieron escuchar.

Romanos 10.17-21Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la voz de ellos, Y hasta los fines de la tierra sus palabras. También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; Con pueblo insensato os provocaré a ira. E Isaías dice resueltamente: Fui hallado de los que no me buscaban; Me manifesté a los que no preguntaban por mí. Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.

Dios llamó a los judíos pero ellos no quisieron acatar. No acataron al llamado de Levítico ni tampoco al de Jesucristo. Y Dios sigue llamándolos porque todavía quiere que Su pueblo esté en comunión con Él con base en el sacrificio y por medio de la santidad.

El título "gentil"

Pero el título en español (realmente el de todas las traducciones de los gentiles) es "Levítico". El libro trata de los asuntos de los levitas (los de la tribu de Leví). Aunque mucho del contenido de Levítico tiene que ver con asuntos de todo el pueblo de Israel, todo el libro se dirige a los levitas porque ellos forman la tribu de sacerdotes. Dentro del "reino de sacerdotes" (Israel; Exod 19.5-6), los levitas tienen la responsabilidad de gobernar y dirigir al pueblo conforme a la voluntad de Dios (por ejemplo: Num 3.5-10). Por esto, el libro se llama "Levítico", porque trata de lo que Dios espera de Su pueblo, y los levitas están a cargo de la dirección de dicha gente.

En este título, "Levítico", hay varias lecciones para nosotros hoy día. En el título de la Biblia en nuestro idioma, hay un mensaje para nosotros porque los levitas nos muestran un cuadro de lo que somos y lo que debemos ser como cristianos.

Levítico: El libro de los bélicos que Dios apartó para Su servicio

La separación de los levitas: Eran los "muertos escogidos"

Dios tomó a los levitas en vez de los primogénitos de los hijos de Israel.

Números 3.11-13Habló además Jehová a Moisés, diciendo: He aquí, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los primeros nacidos entre los hijos de Israel; serán, pues, míos los levitas. Porque mío es todo primogénito; desde el día en que yo hice morir a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales; míos serán. Yo Jehová.

En Éxodo, la última plaga fue la muerte de todo primogénito en Egipto, salvo los que estaban bajo la sangre del cordero (la primera Pascua). Esto incluyó todos los primogénitos tanto de los animales como de los seres humanos. En esto Dios "santificó" (apartó) todo primogénito para Sí mismo. Todo primogénito llegó a ser "propiedad de Dios" y se tuvo que sacrificar a Él (por ejemplo: Exod 13.12-13).

Pero en el caso de los hijos de Israel, Dios escogió la tribu de Leví para ser Su "propiedad" en vez de cada primogénito de cada familia de cada tribu de Israel. Debido a esto, todos los levitas cayeron bajo la sentencia de muerte porque Dios los tomó como si fueran todos primogénitos. No obstante, en vez de matarlos, Dios los escogió para Su servicio. O sea, los levitas estaban "muertos" en el mundo (como primogénitos) pero "vivos" para servir a Dios.

Nuestro caso es igual. Nuestro "primer nacimiento" nos puso bajo la sentencia de muerte debido al pecado (Rom 5.12; 6.23). Pero ahora, en Cristo, los que fuimos condenados a la muerte ya somos escogidos y separados para servir a Dios (Rom 6.1-14).

Romanos 6.6, 10, 13Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. . . . Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. . . . ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

Tal como los levitas, estábamos muertos debido al pecado (y nuestro primer nacimiento que nos puso "en" el pecado; Ef 2.1-3), pero ahora somos vivos para servir a Dios.

El servicio de los levitas: Ministros & Mayordomos

En primer lugar, los levitas servían al sumo sacerdote en su ministerio de reconciliación.

Números 8.19Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel; para que no haya plaga en los hijos de Israel, al acercarse los hijos de Israel al santuario.

Ellos no ofrecían los sacrificios para la reconciliación (esto era la obra de los sacerdotes, especialmente del sumo sacerdote; Num 18.1-3, esp. v3). Los levitas servían al sumo sacerdote, ayudándole a él en su obra de intercesión para salvar a los pecadores de la ira de Dios (o sea, en su ministerio de reconciliación; Num 18.4-6). Nosotros, como los levitas, somos escogidos y apartados para servir a Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, en Su ministerio de reconciliación.

2Corintios 5.17-19De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

Cristo vino para salvar a los pecadores de la ira de Dios (Luc 9.56; 19.10; 1Tim 1.15). Nosotros "padecemos juntamente con Cristo" participando con Él en Su ministerio de reconciliación aquí en la tierra (Rom 8.17). Pero como con los levitas, no nos acercamos al altar para ofrecer el sacrificio; el Sumo Sacerdote (Cristo) ya hizo esto. Nosotros ahora participamos con Él en la aplicación de este sacrificio a los pecadores que necesitan la reconciliación con Dios. Entonces, en primer lugar, vemos un cuadro de nuestro ministerio de reconciliación en el ministerio de los levitas.

Además, los levitas eran mayordomos del tabernáculo (Num 1.47-54).

Números 1.50Sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo.

La principal tarea de los levitas era la mayordomía del tabernáculo—de llevarlo, armarlo, desarmarlo y guardarlo—mientras el pueblo de Dios andaba en el desierto del mundo.

Nuestra principal tarea hoy es la misma. Nuestros cuerpos son "templos" de Dios—son "tabernáculos" en los cuales Dios mora.

1Corintios 6.19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
2Corintios 5.1Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.

Como los levitas, nosotros somos mayordomos del tabernáculo (de la presencia de Dios en este mundo) y lo debemos llevar a donde el Señor quiera.

Romanos 15.20-21Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán.

Los levitas y su responsabilidad de cuidar el tabernáculo nos muestran un cuadro de nuestra mayordomía en la Gran Comisión (Mat 28.18-20 con Luc 24.46-47). Tenemos la responsabilidad de llevar la presencia de Cristo en estos "tabernáculos" por todo el mundo, participando con el Sumo Sacerdote en Su obra de reconciliación.

Ahora, quisiera hacer una pregunta que nos llevará al siguiente punto de estudio. ¿Qué hizo Leví para recibir este gran privilegio del ministerio y de la mayordomía que Dios le dio? ¿Qué fue lo que destacó la tribu de Leví de entre todas las demás para que Dios la escogiera para servirle en el ministerio de reconciliación y en la mayordomía del tabernáculo?

El belicismo de los levitas: Los bélicos se destacan

Leví, el tercer hijo de Jacob (Israel) era "bélico"—era un hombre belicoso. "Belicoso" quiere decir "agresivo" o "marcial". Belicosidad es la tendencia a tomar parte en conflictos armados. Leví, junto con su hermano Simeón, tomó venganza del pueblo de Siquem, el que violó a la hermana de los israelitas, Dina.

Génesis 34.25Pero sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón.

Usted puede leer la historia luego en este mismo capítulo. Lo importante que hemos de ver ahora es que Leví era un hombre agresivo, marcial... belicoso. Debido a esta decisión de vengarse, Leví perdió la bendición de su padre.

Génesis 49.5-7Simeón y Leví son hermanos; Armas de iniquidad sus armas. En su consejo no entre mi alma, Ni mi espíritu se junte en su compañía. Porque en su furor mataron hombres, Y en su temeridad desjarretaron toros. Maldito su furor, que fue fiero; Y su ira, que fue dura. Yo los apartaré en Jacob, Y los esparciré en Israel.

La tribu de Leví era también "belicosa". La misma tendencia belicosa fue lo que luego consagró a la tribu de Leví al servicio de Dios. Sucedió después del éxodo cuando Moisés estaba en el Monte Sinaí recibiendo la ley. Durante un tiempo de desenfreno carnal, apostasía e idolatría, todos los hijos de Leví se consagraron a Jehová.

Éxodo 32.25-29Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos, se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros.

Leví y los levitas no eran de esos "santos de Dios" que son pusilánimes ("suaves y dulces"). Eran belicosos—agresivos y con una tendencia hacia la violencia. Pero fue aquella misma belicosidad, cuando fue sometida a la voluntad de Dios, que los separó de los demás y que los consagró a Jehová y Su servicio. Fue esta belicosidad (sometida a Dios) que los consagró al ministerio de la reconciliación y a la mayordomía del tabernáculo de Dios. Además, fue esta belicosidad (sometida a Dios) que les dio una herencia única entre sus hermanos.

Los levitas no recibieron una heredad (herencia) en la tierra (Num 18.20, 24; Jos 13.14, 33). Puesto que ellos se consagraron a Jehová... y puesto que Dios los escogió para servirle a Él... Dios mismo llegó a ser la heredad de los levitas. En todo esto vemos otro cuadro de nosotros hoy día (y una buena exhortación también).

Deuteronomio 10.8-9En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví para que llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese delante de Jehová para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy, por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos; Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le dijo.)

Si nosotros queremos recibir una herencia como los levitas, tenemos que ser "belicosos" como ellos. No queremos ser "violentos" sino que queremos ser buenos soldados de Jesucristo. No queremos ser "agresivos" (física y emocionalmente) sino disciplinados y fieles a nuestro Señor.

2Timoteo 2.3-4Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.

Es muy común hoy en día (en el cristianismo moderno que es "suave y dulce") que se habla mal del creyente que vive con metas bíblicas, disciplina, diligencia y una actitud de soldado. Muchos dicen que este tipo de cristiano es duro, tosco y amargado; y que él debe ser más amable, afable, suave y dulce.

Pero yo digo que en nuestros días de desenfreno carnal, apostasía e idolatría en el pueblo de Dios, no necesitamos más pusilánimes suaves y dulces. Necesitamos creyentes consagrados a Dios—creyentes que tienen celo por Dios y pasión por la obra de Dios. Necesitamos más "bélicos" en el Cuerpo de Cristo. Necesitamos más cristianos que son como los levitas. Y fue el celo por Dios en la guerra que separó a los "levitas" de los demás.

¿Dónde están los bélicos hoy que quieren consagrarse al Señor? Estamos en una guerra... pero muchos no quiere reconocerlo.

Efesios 6.10-12Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
2Corintios 10.3-6Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Dios nos ha dado una armadura para la guerra... pero no muchos quieren ponérsela.

Efesios 6.13-20Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

Tenemos una espada con la cual debemos pelear... pero no muchos saben manejarla.

Efesios 6.17Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
Hebreos 4.12Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Apocalipsis 1.16Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

Participamos en una milicia... pero no hay muchos que quieren pelear la buena batalla de la fe.

1Timoteo 1.18Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia.
1Timoteo 6.12Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

Hemos recibido una exhortación como soldados... pero muchos no quieren escuchar.

2Timoteo 2.3-4Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
Romanos 8.17Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Dios nos ha dado un buen ejemplo que podemos seguir... pero muchos no quieren imitarlo.

1Corintios 11.1Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.
2Timoteo 4.6-8Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

Tenemos una misión (una misión de rescate: buscar y salvar a los que están perdidos)... pero muchos no quieren participar en ella.

Romanos 10.13-15Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Conclusion:

Si, como los levitas, nos consagramos celosamente a Jehová y a Su obra, recibiremos (como los levitas) una herencia única—una herencia, no en esta tierra sino en el reino eterno de Cristo Jesús. Por tanto, pongamos la mira en aquella herencia.

Colosenses 3.1-4Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

Y vivamos conforme a nuestro llamamiento como los siervos del Sumo Sacerdote, Jesucristo.

Filipenses 1.27Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio.

Seamos "belicosos", peleando la buena batalla en nuestra misión mundial de reconciliación, a fin de agradar a Aquel que nos tomó por soldados (que nos tomó, en cierto sentido, por Sus "levitas").

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