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Tuesday, May 22, 2012

Levítico #2: Las maravillas en la ley levítica [pdf | mp3]

Un resumen del contenido del Libro de Levítico

Levítico es, principalmente, un libro que trata de la comunión entre Dios y el pecador. Un tema central de este libro es la santidad, porque sin la santidad nadie verá al Señor; sin la santidad no podemos acercarnos a Dios, ni tampoco andar con Él en comunión. En Génesis vemos la perdición del hombre en el pecado. Éxodo nos muestra su redención por la sangre del cordero. Y en Levítico Dios enseña al pecador redimido a andar en comunión con Él.

Levítico, entonces, es un gran tesoro. Aunque muchos ven Levítico como un libro anticuado, con un montón de leyes e instrucciones aburridas que ahora no tienen nada que ver con nadie, yo creo que este libro es un tesoro de las maravillas de Dios. Ahora, quiero ver un poco de este tesoro, empezando en donde debemos empezar: La historia.

El trasfondo histórico: Instrucciones para el pueblo escogido

Dios separó al pueblo Israel de todos los demás pueblos en la tierra, y lo escogió para ser “un reino de sacerdotes, y gente santa”.

[Éxodo 19.5-6]Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Este pasaje es, en cierto sentido, la “declaración de propósito” que Dios tiene para con Israel (y sería bueno marcarlo de alguna manera en su Biblia).

Cuando llegamos al final de Éxodo, ya tienen el lugar central de su nueva vida nacional con Dios: El tabernáculo.

[Éxodo 40.34-35]Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba.

El tabernáculo (y luego el templo) llega a ser el “centro de operaciones” de aquel “reino de sacerdotes y gente santa”; para Israel todo gira alrededor del tabernáculo (y luego el templo). Entonces, al final de Éxodo, Dios baja formalmente para morar entre Su pueblo escogido.

En el Libro de Levítico, desde el tabernáculo, Dios entrega a Israel leyes e instrucciones.

[Levítico 1.1]Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo.

Les entrega lo que ellos necesitan entender y hacer para llevar a cabo su llamado de ser “un reino de sacerdotes y gente santa” desde el “centro de operaciones” (el tabernáculo). Con Levítico, los sacerdotes pueden guiar a la gente en acercarse a Dios por medio del sacrificio. Con Levítico, la gente ya sabe cómo vivir para andar con Dios en la santidad.

Una enseñanza profética: Instrucciones para Israel en el desierto de la Tribulación

La aplicación doctrinal: "Profecía"

Los estudiantes de la Escritura saben que, además de la historia, cada libro en la Biblia tiene el propósito de enseñarnos algo específico acerca del plan de Dios. Esto a menudo tiene que ver con algún aspecto del futuro y los eventos por venir (de "profecía"). No vamos a pasar mucho tiempo con esto ahora, pero puede ser interesante para algunos, entonces vale la pena mencionarlo.

"Cara a cara" con Dios en la Tribulación

El Libro de Levítico nos muestra un cuadro profético de la Tribulación, cuando Dios se revelará “cara a cara” a Israel en el desierto. En este contexto “profético” los cinco libros de Moisés, con Josué después, nos muestran un cuadro cronológico de los eventos por venir.

Génesis nos muestra la ruina del pueblo escogido de Dios en el mundo por el pecado. Génesis termina con José muerto en Egipto, un cuadro de la muerte de Jesús aquí en este mundo por nuestros pecados.

Éxodo nos muestra un cuadro de la dispersión de Israel en el mundo y de su huida al desierto en la Tribulación. Después de la muerte de José, Israel pasa un tiempo en esclavitud bajo el reinado gentil de Faraón. Esto es un cuadro del “endurecimiento en parte” de Israel y de su dispersión mundial por haber rechazado a Jesús como su Mesías (durante los últimos dos mil años). Sin embargo, Dios saca a Su pueblo de Egipto y lo lleva al desierto (a Sinaí) exactamente como sucederá en la Tribulación. Israel huirá del diablo y hallará refugio en el desierto (Apoc 12).

Levítico nos muestra un cuadro de Dios revelándose a Israel “cara a cara” en el desierto justo antes de la segunda venida, durante la Tribulación.

[Zacarías 12.10]Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.

Él se revela a Israel y le dice lo que requiere de ellos. Como en Levítico, durante la Tribulación Dios les dará instrucciones acerca de la salvación por el sacrificio (que ya es Jesucristo) y acerca de la santidad (para andar en comunión con Él).

En Números, entonces, vemos al pueblo en el desierto aplicando las nuevas instrucciones. En Deuteronomio el pueblo se prepara bajo la Ley para tomar posesión de la tierra prometida. Josué, entonces, es un cuadro de la segunda venida de Cristo y el establecimiento del Reino Mesiánico, el Milenio. El nombre “Josué” en hebreo es “Jesús” en griego. Josué ("Jesús") guía a Israel a la victoria y a la posesión de lo que Dios les prometió.

Una aplicación personal: Toda la Escritura es útil…

Levítico contiene un tesoro para nosotros. Cada sacrificio, ceremonia y estatuto es una lección en vivo acerca del pecado, la obra de Cristo, y cómo andar en comunión con Dios (o sea, cómo andar en la santidad). Veamos (rápidamente) lo que Dios tiene para nosotros personalmente en el Libro de Levítico. Levítico se divide en dos partes generales.

(Lev 1-10) El fundamento de la comunión: Los sacrificios

Primero vemos los sacrificios individuales (Lev 1-7).

[Levítico 7.37-38]Esta es la ley del holocausto, de la ofrenda, del sacrificio por el pecado, del sacrificio por la culpa, de las consagraciones y del sacrificio de paz, la cual mandó Jehová a Moisés en el monte de Sinaí, el día que mandó a los hijos de Israel que ofreciesen sus ofrendas a Jehová, en el desierto de Sinaí.

Cada sacrificio se menciona dos veces. Primero, en Levítico 1-5, el orden de los sacrificios nos muestra cómo Dios se acerca al hombre pecador. Después, en Levítico 6-7, vemos los mismos sacrificios, pero en un orden diferente, porque en este orden Dios nos muestra cómo el hombre se acerca a Dios.

Después vemos a los que ofrecen los sacrificios: Los sacerdotes (Lev 8-10). Dios separa a Aarón y a sus hijos para el sacerdocio en el capítulo 8.

[Levítico 8.1-2]Habló Jehová a Moisés, diciendo: Toma a Aarón y a sus hijos con él, y las vestiduras, el aceite de la unción, el becerro de la expiación, los dos carneros, y el canastillo de los panes sin levadura.

Después vemos el ministerio de los sacerdotes.

[Levítico 9.1-2]En el día octavo, Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel; y dijo a Aarón: Toma de la vacada un becerro para expiación, y un carnero para holocausto, sin defecto, y ofrécelos delante de Jehová.

También hay una lección sobre la importancia de llevar a cabo el ministerio tal como Dios quiere y no conforme a nuestro propio parecer.

[Levítico 10.1-2]Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.
(Lev 11-27) La condición (el requisito) de la comunión: La separación

Primero Dios nos enseña acerca de la necesidad de separarnos del pecado (Lev 11-16). Por ejemplo:

[Levítico 11.46-47]Esta es la ley acerca de las bestias, y las aves, y todo ser viviente que se mueve en las aguas, y todo animal que se arrastra sobre la tierra, para hacer diferencia entre lo inmundo y lo limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer.

Después vemos una serie de capítulos sobre la santidad en la vida diaria (Lev 17-22). Por ejemplo:

[Levítico 18.1-5]Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo soy Jehová vuestro Dios. No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos. Mis ordenanzas pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo Jehová vuestro Dios. Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová.

Al final vemos ciertas instrucciones acerca de la separación en la tierra prometida (Lev 23-27). Por ejemplo:

[Levítico 23.1-2]Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas.

Todos los detalles de la Ley levítica tienen el propósito de enseñarnos una verdad: El pecado separa al hombre de Dios (entonces, la comunión con Él requiere la santidad, y la santidad requiere un sacrificio). Pero, ¿cómo es que Dios nos enseña a nosotros todas las verdades de Levítico, puesto que nosotros vivimos bajo el Nuevo Testamento?

Tipos y cuadros: La “sombra” de la “imagen misma”
[Hebreos 10.1]Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.

Cada tema de cada capítulo en Levítico (y cada detalle de cada tema) es algo escogido y diseñado por Dios para enseñarnos acerca de Cristo Jesús y nuestras vidas en Él. Hay tres razones principales por las cuales debemos estudiar los tipos y cuadros, como los que vemos en Levítico.

Primero, el estudio de los tipos y cuadros en el Antiguo Testamento tiene la ventaja que simplifica la verdad. En el Nuevo Testamento vemos la doctrina revelarse de una manera clara y directa. Pero en el Antiguo Testamento tenemos esta misma enseñanza en “cuadros” (en “ejemplos vivos”). Entonces, exactamente como un dibujo simplifica una verdad para un niño, los tipos y cuadros en la Biblia simplifican las verdades bíblicas para nosotros.

En segundo lugar, los tipos y cuadros abren la mente del estudiante de la Escritura. O sea, por el estudio de la verdad del Nuevo Testamento y la “sombra” de la misma verdad en el Antiguo Testamento (el tipo y cuadro), llegamos a tener un conocimiento más amplio de lo que estamos estudiando.

En tercer lugar, el estudio de los tipos y cuadros nos da impresiones mucho más profundas de lo que estamos estudiando. En otras palabras, después de estudiar la verdad del Nuevo Testamento y luego ver unos tipos y cuadros de lo mismo en el Antiguo Testamento, no se nos olvida tan fácilmente. Con el cuadro, la verdad queda “profundamente grabada” en nuestras mentes.

El Libro de Hebreos, entonces, es de suma importancia para un estudio de los tipos y cuadros de Levítico (y por esto estaremos refiriéndonos mucho a Hebreos).

[Hebreos 8.1-5]Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer. Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

Conclusión:

[Salmo 119.18]Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.

Hay maravillas en la Ley levítico. Vemos el sacrificio maravilloso de nuestro Señor Jesucristo. Vemos a Él también como nuestro grande y glorioso Sumo Sacerdote. Vemos la comunión con Dios (con base en la Persona y la obra de Jesucristo) y cómo se ve en la vida diaria mientras que andamos en la santidad.

Entonces, espero que la petición de Salmo 119.18 sea la nuestra durante este estudio de Levítico. Escudriñemos la Escritura, como un hombre buscando tesoros en una mina. Y esperemos en Dios, que Él nos dé la iluminación por Su Espíritu que necesitamos para ver a Cristo, y nuestras vida en Él, en las páginas de Levítico.

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