
Levítico #2: Las maravillas en la ley levítica [pdf | mp3]
Un resumen del contenido del Libro de Levítico
Levítico es, principalmente, un libro que trata de la comunión entre Dios y el pecador. Un tema central de este libro es la santidad, porque sin la santidad nadie verá al Señor; sin la santidad no podemos acercarnos a Dios, ni tampoco andar con Él en comunión. En Génesis vemos la perdición del hombre en el pecado. Éxodo nos muestra su redención por la sangre del cordero. Y en Levítico Dios enseña al pecador redimido a andar en comunión con Él.
Levítico, entonces, es un gran tesoro. Aunque muchos ven Levítico como un libro anticuado, con un montón de leyes e instrucciones aburridas que ahora no tienen nada que ver con nadie, yo creo que este libro es un tesoro de las maravillas de Dios. Ahora, quiero ver un poco de este tesoro, empezando en donde debemos empezar: La historia.
Dios separó al pueblo Israel de todos los demás pueblos en la tierra, y lo escogió para ser “un reino de sacerdotes, y gente santa”.
Este pasaje es, en cierto sentido, la “declaración de propósito” que Dios tiene para con Israel (y sería bueno marcarlo de alguna manera en su Biblia).
Cuando llegamos al final de Éxodo, ya tienen el lugar central de su nueva vida nacional con Dios: El tabernáculo.
El tabernáculo (y luego el templo) llega a ser el “centro de operaciones” de aquel “reino de sacerdotes y gente santa”; para Israel todo gira alrededor del tabernáculo (y luego el templo). Entonces, al final de Éxodo, Dios baja formalmente para morar entre Su pueblo escogido.
En el Libro de Levítico, desde el tabernáculo, Dios entrega a Israel leyes e instrucciones.
Les entrega lo que ellos necesitan entender y hacer para llevar a cabo su llamado de ser “un reino de sacerdotes y gente santa” desde el “centro de operaciones” (el tabernáculo). Con Levítico, los sacerdotes pueden guiar a la gente en acercarse a Dios por medio del sacrificio. Con Levítico, la gente ya sabe cómo vivir para andar con Dios en la santidad.
Los estudiantes de la Escritura saben que, además de la historia, cada libro en la Biblia tiene el propósito de enseñarnos algo específico acerca del plan de Dios. Esto a menudo tiene que ver con algún aspecto del futuro y los eventos por venir (de "profecía"). No vamos a pasar mucho tiempo con esto ahora, pero puede ser interesante para algunos, entonces vale la pena mencionarlo.
El Libro de Levítico nos muestra un cuadro profético de la Tribulación, cuando Dios se revelará “cara a cara” a Israel en el desierto. En este contexto “profético” los cinco libros de Moisés, con Josué después, nos muestran un cuadro cronológico de los eventos por venir.
Génesis nos muestra la ruina del pueblo escogido de Dios en el mundo por el pecado. Génesis termina con José muerto en Egipto, un cuadro de la muerte de Jesús aquí en este mundo por nuestros pecados.
Éxodo nos muestra un cuadro de la dispersión de Israel en el mundo y de su huida al desierto en la Tribulación. Después de la muerte de José, Israel pasa un tiempo en esclavitud bajo el reinado gentil de Faraón. Esto es un cuadro del “endurecimiento en parte” de Israel y de su dispersión mundial por haber rechazado a Jesús como su Mesías (durante los últimos dos mil años). Sin embargo, Dios saca a Su pueblo de Egipto y lo lleva al desierto (a Sinaí) exactamente como sucederá en la Tribulación. Israel huirá del diablo y hallará refugio en el desierto (Apoc 12).
Levítico nos muestra un cuadro de Dios revelándose a Israel “cara a cara” en el desierto justo antes de la segunda venida, durante la Tribulación.
Él se revela a Israel y le dice lo que requiere de ellos. Como en Levítico, durante la Tribulación Dios les dará instrucciones acerca de la salvación por el sacrificio (que ya es Jesucristo) y acerca de la santidad (para andar en comunión con Él).
En Números, entonces, vemos al pueblo en el desierto aplicando las nuevas instrucciones. En Deuteronomio el pueblo se prepara bajo la Ley para tomar posesión de la tierra prometida. Josué, entonces, es un cuadro de la segunda venida de Cristo y el establecimiento del Reino Mesiánico, el Milenio. El nombre “Josué” en hebreo es “Jesús” en griego. Josué ("Jesús") guía a Israel a la victoria y a la posesión de lo que Dios les prometió.
Levítico contiene un tesoro para nosotros. Cada sacrificio, ceremonia y estatuto es una lección en vivo acerca del pecado, la obra de Cristo, y cómo andar en comunión con Dios (o sea, cómo andar en la santidad). Veamos (rápidamente) lo que Dios tiene para nosotros personalmente en el Libro de Levítico. Levítico se divide en dos partes generales.
Primero vemos los sacrificios individuales (Lev 1-7).
Cada sacrificio se menciona dos veces. Primero, en Levítico 1-5, el orden de los sacrificios nos muestra cómo Dios se acerca al hombre pecador. Después, en Levítico 6-7, vemos los mismos sacrificios, pero en un orden diferente, porque en este orden Dios nos muestra cómo el hombre se acerca a Dios.
Después vemos a los que ofrecen los sacrificios: Los sacerdotes (Lev 8-10). Dios separa a Aarón y a sus hijos para el sacerdocio en el capítulo 8.
Después vemos el ministerio de los sacerdotes.
También hay una lección sobre la importancia de llevar a cabo el ministerio tal como Dios quiere y no conforme a nuestro propio parecer.
Primero Dios nos enseña acerca de la necesidad de separarnos del pecado (Lev 11-16). Por ejemplo:
Después vemos una serie de capítulos sobre la santidad en la vida diaria (Lev 17-22). Por ejemplo:
Al final vemos ciertas instrucciones acerca de la separación en la tierra prometida (Lev 23-27). Por ejemplo:
Todos los detalles de la Ley levítica tienen el propósito de enseñarnos una verdad: El pecado separa al hombre de Dios (entonces, la comunión con Él requiere la santidad, y la santidad requiere un sacrificio). Pero, ¿cómo es que Dios nos enseña a nosotros todas las verdades de Levítico, puesto que nosotros vivimos bajo el Nuevo Testamento?
Cada tema de cada capítulo en Levítico (y cada detalle de cada tema) es algo escogido y diseñado por Dios para enseñarnos acerca de Cristo Jesús y nuestras vidas en Él. Hay tres razones principales por las cuales debemos estudiar los tipos y cuadros, como los que vemos en Levítico.
Primero, el estudio de los tipos y cuadros en el Antiguo Testamento tiene la ventaja que simplifica la verdad. En el Nuevo Testamento vemos la doctrina revelarse de una manera clara y directa. Pero en el Antiguo Testamento tenemos esta misma enseñanza en “cuadros” (en “ejemplos vivos”). Entonces, exactamente como un dibujo simplifica una verdad para un niño, los tipos y cuadros en la Biblia simplifican las verdades bíblicas para nosotros.
En segundo lugar, los tipos y cuadros abren la mente del estudiante de la Escritura. O sea, por el estudio de la verdad del Nuevo Testamento y la “sombra” de la misma verdad en el Antiguo Testamento (el tipo y cuadro), llegamos a tener un conocimiento más amplio de lo que estamos estudiando.
En tercer lugar, el estudio de los tipos y cuadros nos da impresiones mucho más profundas de lo que estamos estudiando. En otras palabras, después de estudiar la verdad del Nuevo Testamento y luego ver unos tipos y cuadros de lo mismo en el Antiguo Testamento, no se nos olvida tan fácilmente. Con el cuadro, la verdad queda “profundamente grabada” en nuestras mentes.
El Libro de Hebreos, entonces, es de suma importancia para un estudio de los tipos y cuadros de Levítico (y por esto estaremos refiriéndonos mucho a Hebreos).
Hay maravillas en la Ley levítico. Vemos el sacrificio maravilloso de nuestro Señor Jesucristo. Vemos a Él también como nuestro grande y glorioso Sumo Sacerdote. Vemos la comunión con Dios (con base en la Persona y la obra de Jesucristo) y cómo se ve en la vida diaria mientras que andamos en la santidad.
Entonces, espero que la petición de Salmo 119.18 sea la nuestra durante este estudio de Levítico. Escudriñemos la Escritura, como un hombre buscando tesoros en una mina. Y esperemos en Dios, que Él nos dé la iluminación por Su Espíritu que necesitamos para ver a Cristo, y nuestras vida en Él, en las páginas de Levítico.