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Tuesday, May 22, 2012

Levítico #1: Levítico es el libro de la comunión [pdf | mp3]

Terminamos la semana pasada en Juan 15, viendo nuestra parte en la llenura del Espíritu. Si queremos experimentar la llenura y todos los resultados de ella (el fruto del Espíritu y Su presencia en nuestras vidas), ¿qué hacemos? ¿Qué nos toca? ¿Cuál es nuestra parte? Hallamos la respuesta en Juan 15.

Juan 15: El requisito para llevar fruto

[Juan 15.4-5]Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Dios (el Espíritu) lleva el fruto en y a través de nosotros cuando "permanecemos" en Cristo. Sabemos que este "permanecer" no tiene que ver con la salvación porque es el mismo "permanecer" que vemos entre el Hijo y el Padre.

[Juan 15.10]Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

Para que haya fruto en nuestras vidas (para que experimentemos los resultados de la llenura del Espíritu), tenemos que permanecer en comunión con Cristo (andar con Él, conforme a Su voluntad).

[Juan 15.14]Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Permanecemos en comunión con Él guardando Sus mandamientos (v10a) y haciendo lo que Él nos manda (v14b). Entonces, es un asunto de sumisión (actitud) y de obediencia (acciones). Es un asunto de dejar de hacer lo que no le agrada a Dios (separarnos del pecado y la maldad) y diseñar un plan de vida para hacer siempre lo que, sí, le agrada.

Podemos resumir todo esto en tres palabras: Santidad para comunión. Si queremos ver el fruto del Espíritu en nuestras vidas, tenemos que ser llenos del Espíritu. Si queremos ser llenos del Espíritu, tenemos que permanecer en Cristo—en comunión con Él. Si queremos permanecer en Cristo, tenemos que andar en santidad (apartados del mal a Dios).

Hay un libro en el Antiguo Testamento que trata de esto: Levítico. En Levítico vemos cómo establecer la comunión con Dios (por medio del sacrificio) y luego vemos cómo andar en comunión con Él (por medio de la santidad). Levítico es "el libro de la comunión" porque es un libro acerca de la santidad de Dios. Vayamos al comienzo (a Génesis) para ver Levítico en contexto.

Levítico: El pecador inmundo en comunión con Dios.

Levítico en la Biblia: El pecador inmundo y la comunión con Dios.

En Génesis vemos el gran comienzo. Vemos el comienzo de la creación—una creación perfecta como Dios es perfecto.

[Génesis 1.1]En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Vemos el comienzo del hombre—hecho perfecto como Dios es perfecto.

[Génesis 1.26-27]Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Pero, vemos también el comienzo del pecado.

[Génesis 2.15-16]Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
[Génesis 3.6]Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Y debido al pecado, vemos la separación entre el hombre y su Dios.

[Génesis 3.23-24]Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Génesis es un libro que nos presenta al hombre perdido y destituido en el pecado. El libro comienza con la perfección: El hombre perfecto en el lugar perfecto, andando y gozando de la perfecta comunión con Dios. Pero termina con el hombre de Dios muerto, dentro de un ataúd en Egipto, muy lejos del plan original de Dios (muy lejos de la santidad y la comunión con su Creador).

[Génesis 50.26]Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto.

En Éxodo vemos la redención del hombre perdido y destituido en su pecado. Éxodo comienza con un cuadro del pecador en el mundo, lejos de Dios: Israel está sufriendo el maltrato de la esclavitud bajo Faraón.

[Éxodo 1.13-14]Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.

Pero, por la sangre del cordero, Dios salva a Su pueblo de la muerte y lo saca de la esclavitud en Egipto (un cuadro de nuestra salvación en Cristo).

[Éxodo12.3]Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.
[Éxodo 12.5-7]El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
[Éxodo 12.12-13]Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.

Luego, Dios lleva a Su pueblo al Monte Sinaí en donde le da dirección (por medio de la Palabra escrita) y propósito (por medio del tabernáculo; el propósito: conocer a Dios y hacerlo conocido en el mundo). El libro termina con la presencia de Dios llenando el tabernáculo y por esto la gloria de Dios se manifiesta al mundo (un cuadro de Dios llenando nuestras vidas y el fruto que resulta).

[Éxodo 40.34-35]Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba.

En Levítico, desde el tabernáculo (Lev 1.1), Dios habla a Su pueblo redimido y les da las instrucciones que necesitan para estar siempre en comunión con Él. En Levítico, Dios enseña al pecador redimido a cómo "andar con Él"—a cómo andar en la santidad (a cómo "permanecer" en comunión con Él).

Levítico en bosquejo: La comunión con Dios por medio del sacrificio y la santidad

La comunión se establece por medio del sacrificio: Levítico 1-10. Por medio del sacrificio sustituto Dios "santifica" al pecador, le da una nueva posición delante de Él (el pecador llega a ser un "santo"; Lev 1.1-5).

La comunión se mantiene por medio de la santidad "práctica": Levítico 11-27 (Lev 11.1-2, 46-47). Dios nos enseña a hacer una diferencia entre lo inmundo y lo limpio, para "despojarnos" de lo inmundo y "vestirnos" de lo limpio. Todas las instrucciones de Levítico nos muestra, en tipo y cuadro, cómo podemos andar en la santidad que tenemos debido al sacrificio de Cristo.

Levítico: Lo que Dios espera de nosotros

Si queremos experimentar los resultados (el fruto) de la llenura del Espíritu (la presencia de Dios en nosotros, como el nuevo "tabernáculo"), tenemos que permanecer en Cristo (Juan 15.4-5). Esto quiere decir que tenemos que guardar Sus mandamientos (Juan 15.10) y hacer lo que Él nos manda (Juan 15.14). O sea, tenemos que andar en la santidad, apartados de lo inmundo a Dios. Levítico es el libro de la comunión porque trata de la santidad delante de Dios, y por esto vemos en este libro exactamente lo que Dios espera de nosotros.

Dios espera que seamos santos porque Él es santo.

[Levítico 19.2]Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.

Puesto que Él es santo, ¿cómo podemos andar con Él en comunión si nosotros no somos santos?

[Amós 3.3]¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?

Por esto, Dios quiere que seamos perfectos como Él (para que podamos estar en comunión con Él).

[Mateo 5.48]Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Dios quiere que imitemos a Cristo—que seamos y vivamos como Él.

[1Corintios 11.1]Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

Dios quiere que seamos imitadores de Él—de Dios.

[Efesios 5.1]Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

Quiere que Su pueblo redimido sea santo, sin mancha e irreprensibles delante de Él.

[Colosenses 1.21-22]Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él.

En toda nuestra manera de vivir, Dios quiere que seamos santos, porque Él es santo (y Él quiere que estemos siempre en comunión con Él).

[1Pedro 1.15-16]Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

Así que, si queremos permanecer en comunión con Dios, Quien es santo, tenemos que andar (vivir) como Él—tenemos diseñar un plan de vida para desarrollar un estilo de vida como el de Cristo.

[1Juan 2.6]El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Si hacemos esto, veremos fruto... mucho fruto... porque experimentaremos la llenura del Espíritu.

Conclusión:

Levítico es un libro que nos muestra lo que Dios espera de nosotros: La comunión en la santidad. Él quiere que "nos despojemos" de la manera de vivir del viejo hombre (Lev 20.22-23). Él quiere que "nos vistamos" de la manera de vivir del nuevo hombre (Cristo Jesús; Lev 20.22, 24-26).

Vamos a estudiar el Libro de Levítico en detalle luego. ¿Cuál es la exhortación para hoy? Sométase a la voluntad de Dios. Para los que no tienen a Cristo esto implica el arrepentimiento y la fe en Cristo. Para los cristianos esto implica un actitud de sumisión (un deseo de hacer la voluntad de Dios). Después, andemos con el Señor en la hermosura de la santidad (la santidad es "atractiva / llamativa"). Aprendamos la Palabra y andemos en obediencia a ella. Si usted quiere estudiar la Palabra de una manera sistemática, le invito a participar en nuestro ministerio de Discipulado Bíblico.

La llenura del Espíritu Santo debe ser la experiencia "normal" del cristiano. Si queremos experimentarla y todos los resultados de ella (el fruto del Espíritu, etc.), ya sabemos lo que nos toca—ya sabemos cual es nuestra parte.

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