Jueves, Mayo 25, 2017
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Siga los vínculos en esta sección para ver más sobre la edificación y los cursos del "Discipulado Bíblico" que puede bajar, estudiar y compartir (sin costo) para edificarse a sí mismo y también ayudar a otros.

El primer curso de ¿Está seguro? ¡Esté seguro! se diseñó como un curso de introducción y coloca un fundamento sólido de doctrina básica y sana acerca de la salvación y las falsas conversiones.

Hay seis libros en el "Discipulado Bíblico" que usted puede bajar. Cada libro contiene uno o más cursos que ayudarán al cristiano a crecer a través de los cuatro niveles del crecimiento espiritual (membresía, madurez, ministerio y misión). Le invito a seguir los vínculos de esta sección para ver más detalles sobre cada nivel. Aquí están los cursos:

Si quiere entender por qué creo que el discipulado es clave en el ministerio de una iglesia local y en la vida de un cristiano, siga leyendo.

¿Qué es todo esto del discipulado bíblico?

El discipulado, según la Biblia, consta del evangelismo de los inconversos y de la edificación de los santos. O sea...

  • Evangelizamos a los inconversos para hacer ("crear") discípulos.
  • Edificamos a los creyentes para "hacer" (moldear) discípulos.

Muchos se equivocan creyendo que el discipulado viene después del evangelismo, pero según la Biblia no es así. El evangelismo forma parte del proceso de discipulado porque así es como se hace un discípulo. Uno deja de seguir sus propios deseos (se arrepiente de sus pecados) y empieza a seguir al Señor para obedecerle a Él (por fe). Por medio del evangelismo "se hace" un discípulo en el sentido de "crear" a un nuevo seguir (discípulo) de Cristo.

Por medio de la edificación, el creyente crece en el Señor. O sea, "se hace" un discípulo por medio de la edificación en el sentido de "moldearlo" a la imagen de Cristo.

¿Cuál es nuestro deber en el discipulado bíblico?

Muchos cristianos sentimos el peso del deber que adquirimos cuando nos convertimos a Cristo. Nosotros, como Sus embajadores (2Cor 5.20), somos deudores a todas las demás criaturas en este mundo.

Romanos 1.14-15A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.

La tarea--nuestra misión de vida--es muy clara en la Escritura y se puede expresar así: hacer discípulos. Y esto implica dos cosas...

Evangelizamos  a los inconversos.
Edificamos a los creyentes.

Sin embargo, ¿cuántos de nosotros realmente nos sentimos “prontos” y preparados para llevar a cabo la misión que nuestro Señor nos ha dado? Siempre nos queda la duda: ¿Cómo lo hacemos? El material del "Discipulado Bíblico" fue diseñado para enseñarle esto a usted–para equiparle para cumplir con su misión de vida.

Considere el ejemplo del Señor Jesucriston en Su ministerio público durante Su primera venida. Él “evangelizaba” llamando a los hombres al arrepentimiento.

Mateo 4.17Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Para hacer discípulos, Cristo evangelizaba–llamamaba a los hombres al arrepentimiento y a una verdadera conversión. Luego, Él dijo muy claramente cuál era Su meta para Sus discípulos, Sus seguidores.

Mateo 4.18-19Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Cristo edificaba a los convertidos (a los creyentes) para hacer evangelistas de Sus discípulos. De esta manera ellos, los discípulos, podrían ir luego con la misma misión que el Maestro: evangelizar a los inconversos y edificar a los creyentes (o sea, hacer discípulos).

Juan 17.18Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

Esto, de hecho, es exactamente lo que vemos en la “Gran Comisión”–las últimas instrucciones que el Señor Jesucristo entregó a Sus seguidores antes de irse a la presencia del Padre.

Mateo 28.19-20Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Marcos 16.15Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Lucas 24.46-47Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
Hechos 1.8Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Hacemos discípulos (Mat 28.19-20) predicando el evangelio a cada criatura (Mar 16.15) y llamando a todos los pecadores al arrepentimiento (Luc 24.46-47). En otras palabras, hacemos discípulos evangelizando–testificando de Jesucristo a los inconversos (Hech 1.8)–exactamente como hacían los Apóstoles.

Hechos 14.21Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía. [hacemos discípulos evangelizando—anunciando el evangelio]

Después de “hacer discípulos” a través del evangelismo, queremos entrenar a nuestros nuevos discípulos a hacer lo mismo porque esta es la voluntad de Dios–quiere que todos Sus seguidores sean pescadores de hombres (Mat 4.19).

Esta Gran Comisión (el discipulado: hacer discípulos evangelizando a los inconversos y edificando a los creyentes) es la responsabilidad de cada cristiano. Si usted es como muchos de nosotros, al oír algo así, siente el peso de la responsabilidad que tiene, y quizá también sienta la culpabilidad de no estar cumpliendo con esta tarea como cree que debe. Lea estas palabras de Todd Friel (del programa cristiano de radio que se llama “The Way of the Master Radio”):

Todd Friel, de su libro Terrified!Nadie espera que un soldado vaya a la batalla sin entrenamiento o sin armas. No obstante, esto es exactamente lo que se espera del cristiano…

Este curso del "Discipulado Bíblico" fue diseñado para entrenar al cristiano para la batalla–para equiparlo para cumplir con su misión de vida, la Gran Comisión que Cristo nos ha dado a todos Sus seguidores. Hay mucha doctrina en el "Discipulado Bíblico" porque hay que colocar un fundamento sólido y no hay ningún sustituto por el conocimiento de la Escritura. Pero además del aprendizaje, hay mucha aplicación práctica aquí también. El cristianismo no trata del “conocimiento académico” sino de una vida cambiada (2Tim 3.16-17). Necestiamos tanto el conocimiento como la práctica de lo que estamos aprendiendo–o sea, necesitamos tanto el aprendizaje como la aplicación. El "Discipulado Bíblico" le dará todo esto porque le dará el entrenamiento que necesita y las armas que quiere para poder salir victorioso en cada batalla de nuestra guerra espiritual por las almas de los hombres (¡y para la gloria de Dios!).

Todo este material es “auto-didáctico”, que quiere decir que se enseña a si mismo, sin necesidad de más capacitación. Debido a esto, usted puede usarlo de varias maneras. Primero, puede usarlo para su propia edificación en el Señor–puede estudiarlo solo para su propio crecimiento espiritual. Si esta es su meta, debe empezar en la primera página del primer curso y seguir estudiando–aprendiendo y aplicando–hasta que termine con la última página del último curso.

También puede estudiar el "Discipulado Bíblico" en un grupo pequeño (uno-a-uno o con un grupo de varias personas a la vez). Sólo tendría que sacar una copia del material para cada persona y estudiarlo todo, una lección a la vez, con el grupo. Cada curso tiene una estructura sencilla y fácil de seguir, así que cada uno puede hacer la lección para la semana y luego el grupo se reune para que todos puedan compartir lo que aprendieron.

En tercer lugar, se puede usar el "Discipulado Bíblico" para un ministerio de discipulado o para un instituto bíblico en una iglesia local. Hay aproximadamente tres años de estudio en este material. Un pastor, entonces, puede usarlo fácilmente para empezar (inmediatamente, porque todo ya está hecho) un ministerio de discipulado en su iglesia. Si él prefiere, puede ofrecer el "Discipulado Bíblico" como parte de un currículum de un instituto bíblico.

Entonces, las posiblidades de cómo usar este material en su propia vida o ministerio son muchas. Sin embargo, en cada caso, la estructura del "Discipulado Bíblico" es la misma, y es tan sencilla que sólo tiene que empezar con la primera página del primer curso y seguir estudiando (aprendiendo y aplicando) hasta que termine con la última página del último curso. El mismo material lo llevará sistemática y metódicamente a través del proceso de crecimiento espiritual que es “el discipulado bíblico”.

Luego, cuando Dios le dé a usted un nuevo discípulo, ya tendrás la herramienta idonea para ayudarle a él a crecer en su fe, a establecerse en la sana doctrina y a cumplir con su misión de vida. Es sencillo: enséñele el "Discipulado Bíblico" empezando con la primera página del primero curso y sigan juntos estudiándolo todo hasta que lleguen a la última página del último curso. Después, los dos pueden ir a evangelizar y buscar a otros discípulos para repetir el proceso hasta que Cristo venga por nosotros.

Categoría: Español

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