
Los cuatro cursos de esta etapa vienen juntos de dos archivos:
Aunque cada cristiano puede tener un ministerio en la iglesia que es diferente, todos tenemos la misma misión de vida--es la misma que Cristo tenía mientras que estaba en la tierra:
¡Haga una diferencia eterna con su vida pasajera! No hay nada como levantarse en la mañana y saber que lo que hace hoy tiene valor eterno. Esto, sí, da sentido eterno a una vida pasajera.
Podemos vivir con propósito eterno viviendo por la misión de buscar y salvar a los perdidos (a los que están todavía perdidos en sus pecados). Y cuando los rescatamos (cuando Dios salva a alguien y esa persona se convierte al Señor Jesucristo), sabemos que tenemos un buen lugar donde puede echar raíces y madurar en la fe para ministrar en la iglesia y, también, cumplir con su misión de vida.
Un árbol se reproduce sembrando semillas y el cristiano también–se reproduce sembrando la semilla del evangelio. En esta etapa del Discipulado bíblico el cristiano se entrena para ser todo lo que Dios quiere que sea: Un pescador de hombres.