
Mensaje #33 de la serie sobre la teología sistemática: La Pneumatología
La Llenura Del Espíritu: "Espiritualidad": [mp3 audio | pdf notas]
En esta lección empezamos a hablar de la "llenura del Espíritu Santo". La llenura es una obra un poco diferente de las demás obras del Espíritu que hemos visto hasta ahora. Todas las demás obras se realizan por el Espíritu mismo, independiente de nosotros (salvo por la decisión de convertirnos a Cristo). Con la llenura es diferente porque, en primer lugar, depende de nosotros (Dios nos manda ser llenos del Espíritu, entonces trata de algo que hacemos). Además, es un estado condicional, no permanente (es posible ser lleno del Espíritu y luego perder la llenura).
Por lo tanto, un entendimiento de la llenura del Espíritu es muy importante. Todas las demás obras del Espíritu ya se realizaron en nuestras vidas y son permanentes. La llenura, sin embargo, tiene que ver con cómo escogemos vivir cada momento de cada día. Así que, necesitamos entender este asunto de la "llenura". ¿Qué es la llenura del Espíritu?
En el momento de la salvación cada uno de nosotros recibimos el Espíritu Santo(Ef 1.13-14). Puesto que Él es una persona, no podemos recibir ni más ni menos de Él. Una vez que Él mora en nosotros, no podremos recibir más (porque ya tenemos todo el Espíritu, toda la Persona). ¿Qué es, entonces, "ser lleno" del Espíritu si no es recibir más de Él?
Por ejemplo, "llenarse de ira" es dejarse controlar por ella. "Ser lleno" del Espíritu es entregarse al control del Espíritu. El mejor ejemplo es el guante. La mano (un cuadro del Espíritu) se mete en el guante (un cuadro del cristiano). Uno puede meter toda su mano en el guante sin "llenarlo" (sin llenar los dedos). Esto es un cuadro del cristiano "carnal": tiene el Espíritu morando en él, pero no está lleno de Él. El guante se llena cuando los dedos de la mano llenan los dedos del guante, para controlarlo.
No obstante, el Espíritu no nos "posee" en el sentido de controlarnos a la fuerza. Entonces, si "ser (estar) lleno" del Espíritu es "ser (estar) controlado por" Él, ¿cómo es que el Espíritu nos controla (nos guía)?
El Espíritu nos guía (nos "controla") por medio de la Escritura.
Ser lleno del Espíritu es estar sometido a Su control y guía por medio de la Escritura. O podemos decirlo así: El Espíritu Santo llena la vida que se deja controlar y guiar por la Palabra de Dios.
Si usted quiere la llenura del Espíritu, aprenda la Palabra y sométase a ella (obedézcala). La fidelidad a la voluntad de Dios (someterse a Él y hacer lo que Él quiere) resultará en la llenura del Espíritu Santo. El grado de fidelidad del creyente determina su grado de llenura, porque la llenura sigue la fidelidad (es el resultado de nuestra sumisión a Dios).
Lo opuesto es la verdad también: El Espíritu Santo no llena a la persona que no se somete a la Palabra de Dios. La llenura del Espíritu es una vida bajo el control constante de la Escritura. Si alguien no quiere someterse a la Palabra y obedecerla, no es y no será lleno del Espíritu. La llenura del Espíritu no es nada "místico y raro"; depende de nuestra relación con la Biblia.
Los que "están en Cristo" (los creyentes salvos) escogen cómo quieren andar (vivir). Los que andan (viven) conforme a la carne recibirán "condenación" en el Tribunal de Cristo cuando pierden su "recompensa de herencia" (no es la condenación del infierno). Pero los que andan (viven) conforme al Espíritu (según los deseos y la voluntad del Espíritu; según la Palabra de Dios), no recibirán ninguna condenación (no perderán nada en el Tribunal). Entonces, los que escogen andar conforme a la carne son "carnales" y los que escogen andar conforme al Espíritu (su control y guía por medio de la Biblia) son "espirituales".
Este asunto es importante por dos razones. Primero, muchos tienen la idea errónea de que la "espiritualidad" es algo misterioso y lejos del alcance del cristiano común y corriente. Pero no es así; es bien práctico y "alcanzable" para todos.
Segundo, muchos tienen la idea errónea de que un creyente salvo no puede ser "carnal". Pero vamos a ver que la "carnalidad" es simplemente lo opuesto de la "espiritualidad". Cuando el creyente no anda conforme al Espíritu (espiritual), anda en la carne (carnal). En 1Corintios vemos tres tipos de hombres: los naturales, los espirituales y los carnales.
Este es el hombre que todavía está muerto en sus pecado; es el inconverso. Obviamente no entiende nada de las cosas de Dios, porque para el son locura (incluyendo la cruz).
El es "espiritual", ¿por qué? Dos razones: Primero, ya está vivo espiritualmente por el nuevo nacimiento (el hombre natural, no). Segundo, él vive como el Espíritu de Dios quiere que viva; anda "conforme al Espíritu". Esto es lo que acabamos de ver: El creyente "espiritual" es el que está "lleno del Espíritu" porque se somete al control y a la guía del Espíritu por medio de la Palabra de Dios. Pero, si el creyente no anda conforme al Espíritu sino conforme a la carne, ¿qué es?
La realidad es que hay "hermanos en Cristo" que son carnales (son salvos y seguros, pero no espirituales). Observe con cuidado el contexto y lo que la Biblia dice aquí: son "hermanos" "en Cristo" (v1). Pablo dice específicamente que algunos "hermanos" que están "en Cristo" son carnales y no espirituales. Entonces, sí, el creyente salvo puede ser "carnal".
El hijo de Dios que es carnal es un "niño" en Cristo (v1). Es salvo porque es un "hermano" y está "en Cristo", pero no ha alcanzado la madurez. Su inmadurez (carnalidad) se debe a su pobre relación con la Biblia: es inexperto en ella.
Si queremos crecer (madurar), tenemos que entregarnos a la Palabra de Dios, para aprenderla y "usarla bien" (ser "oidores" y "hacedores" de ella; Stg 1.21-25). Los creyentes "carnales" son niños todavía porque no han "usado bien" la Palabra de Dios; por esto todavía viven según los deseos del viejo hombre (según la carne). El creyente que no crece en Cristo (el que no logra la madurez espiritual) es un "niño" en Cristo y la Biblia lo llama "carnal" porque vive según la carne, no según el Espíritu.
La realidad: Según 1Corintios 3.1-3, el asunto de la espiritualidad (ser lleno del Espíritu) es principalmente un asunto de nuestro "andar" (v3)—de cómo vivimos. Si uno anda (vive) como los hombres naturales (según la carne), es carnal. Si uno anda (vive) como Cristo (según el Espíritu, en sumisión a la Palabra), es espiritual.
El peligro en todo esto es que existen los "falsos hermanos" que son carnales (son falsos convertidos).
Si uno anda como un hombre natural, ¿quién dice que no es un hombre natural (inconverso)? Si uno anda según la carne, ¿quién dice que él tiene el Espíritu morando adentro? Hay muchos "creyentes carnales". Algunos son salvos y otros son falsos convertidos. ¿Cómo sabemos cuál es cuál? ¿Cómo sabe el mismo creyente carnal si es salvo o no? No se puede saberlo (porque la seguridad de la salvación viene del Espíritu por medio de la Palabra).
El creyente carnal no anda conforme al Espíritu por la Palabra, entonces no sabe. Sólo Dios sabe si el "creyente carnal" es realmente salvo o no. Y esto es, para el creyente carnal, un gran peligro. Su eternidad está en juego. La salida de este peligro: Convertirse a Cristo y andar lleno del Espíritu.
Si decimos que somos salvos, andemos como debemos—hagamos los "ajustes" necesarios en nuestra forma de vivir para que andemos como espirituales y no carnales (para que andemos como "cristianos").
Como Cristo, procuremos hacer la voluntad de Dios siempre. Esto resultará en la llenura.
Como Cristo, procuremos hacer la voluntad de Dios y no la nuestra: Así seremos espirituales y no carnales.
Como Cristo, procuremos hacer siempre lo que le agrada a Dios: Así estaremos siempre en Su voluntad.
Todo esto quiere decir que debemos procurar guardar la Palabra de Dios, como Cristo siempre hacía.
Si quiere ser lleno del Espíritu (y así ser "espiritual" y no "carnal"), entienda este punto. Es la clave.
El grado de nuestra fidelidad determina el grado de la llenura del Espíritu que experimentamos.
¿Qué tipo de "creyente" quiere ser usted? Dios quiere que sea "espiritual"—lleno del Espíritu. Pero esto depende de usted porque Él ya ha hecho Su parte y le ha mandado ser lleno del Espíritu. Ahora le toca a usted someterse a la Palabra, aprenderla para obedecerla y así vivir conforme a ella. Si es fiel en esto (en la voluntad de Dios), será lleno del Espíritu. El que se somete a la voluntad de Dios (a la Escritura) y la obedece (la hace) es el que recibirá la "llenura del Espíritu" (el Espíritu llena al creyente fiel—al creyente fiel y obediente).