
Mensaje #36 de la serie sobre la teología sistemática: La Pneumatología
La falsificación de las obras del Espíritu [mp3 audio | pdf notas]
Una serie sobre el Espíritu Santo no sería completa sin hablar de la falsificación de Sus obras. Entonces, esto es lo que vamos a hacer en esta lección (la última lección de la serie sobre la teología).
La Biblia contiene muchas amonestaciones acerca de lo falso. Tenemos que tener cuidado de los falsos hermanos (lo que llamamos falsos convertidos; 2Cor 11.26; Gal 2.4), los falsos maestros (2Ped 2.1), los falsos profetas (Mar 24.24) y aun los falsos Cristos (Mar 13.22). Además, tenemos que tener cuidado con los espíritus, porque hay "falsos espíritus"—o sea, hay espíritus en este mundo que fingen ser de Dios, pero que no son de Él.
Después de todo lo que hemos visto acerca del Espíritu, la última lección es esta: Las obras del Espíritu se pueden falsificar... y se falsifican tanto hoy día que muchos ya se han acostumbrado al engaño. Necesitamos saber cómo identificar esta falsificación para evitarla.
Los que falsifican las obras del Espíritu son personas con apariencia de piedad.
Los postreros días de la Iglesia (justo antes del arrebatamiento) son días peligrosos porque hay personas en posiciones de liderazgo en iglesias que son falsos maestros. Tienen "apariencia" de "maestro de Dios" (o sea, "pastor cristiano"), pero son falsos.
Esto quiere decir que estas personas "se disfrazan" como "ministros".
Hay otras cosas que queremos ver en este pasaje, entonces vamos a volver aquí luego. Pero lo que queremos ver ahora es que hay personas en el cristianismo que "se disfrazan" como ministros del Señor Jesucristo (son pastores, pastoras, maestros, profetas, misioneros, etc.). Volvamos a 2Timoteo para seguir leyendo el pasaje que dejamos, porque ahí vemos una característica clave que podemos usar para identificar a estos que falsifican las obras del Espíritu.
Estos "ministros" con apariencia de piedad falsifican las obras del Espíritu exactamente como "Janes y Jambres" lo hicieron en los días de Moisés.
Janes y Jambres eran los dos hechiceros de Faraón que falsificaron las señales que Moisés hizo. Falsificaron la señal de volver una vara en culebra (Exod 7.10-12). Falsificaron el prodigio de convertir el agua en sangre (Exod 7.20-22). Falsificaron el milagro de hacer venir ranas sobre la tierra de Egipto (Exod 8.6-7). Moisés hacía las señales por el Espíritu de Dios. Janes y Jambres falsificaron las obras de Dios con señales, prodigios y milagros. Con esto llegamos a la segunda pregunta de esta lección.
Volvamos a 2Corintios: Los que falsifican las obras del Espíritu se disfrazan como apóstoles.
¿Qué es lo que separa a un apóstol de Cristo de los demás creyentes? Son "las señales de apóstol".
El Señor les dio a Sus Apóstoles ciertas señales para confirmar el nuevo mensaje que les dio. Estas son "las señales de Apóstol" y son cinco.
Dios dio estas señales con un propósito específico, y cuando el propósito se cumplió, Dios quitó las señales porque no había más necesidad de ellas: Marcos 16.20. Las señales confirman el nuevo mensaje que Dios está enviando a Su pueblo, Israel, por medio de nuevos mensajeros (como Moisés en el Antiguo Testamento y los Apóstoles en el Nuevo).
Las lenguas sirven de ejemplo—forman una "señal de confirmación":
Dios prometió las lenguas a "este pueblo" (es una señal para Israel, nadie más; v21). La señal de las lenguas sirvió para confirmar el nuevo mensaje que Dios estaba mandando a Su pueblo, para que creyeran (fue para convencerles a los judíos incrédulos: v22). Todas las cinco señales de Marcos 16.17-18 (incluyendo la sanidad y el echar fuera demonios) son iguales: Eran para confirmar el nuevo mensaje de Dios para Israel. Puesto que nosotros ya tenemos todo el nuevo mensaje (el Nuevo Testamento), y lo hemos tenido ya por casi dos mil años, no hay más necesidad de más confirmación. Las señales de apóstol se acabaron después de la época de los apóstoles (el primer siglo).
Pero, hay personas en el cristianismo hoy que "se disfrazan como ministros de justicia" (o sea, se dicen ser pastores, misioneros, evangelistas, maestros, etc.) y que dicen que tienen estas señales. Hoy día (en los postreros días de la Iglesia), la falsificación de las obras del Espíritu Santo viene principalmente por medio de ministerios tipo "Janes y Jambres": Ministerios con "señales".
Las obras del Espíritu Santo (aun las señales, prodigios y milagros) se pueden falsificar. Cristo mismo dijo que los falsos profetas podrían hacer "grandes" señales y prodigios, y que lo harían para engañar a la gente.
Luego, Pablo habla del último "falso apóstol", el falso Cristo (Anticristo), y dice lo mismo. El Anticristo viene falsificando la obra del Espíritu, con señales y prodigios. Y lo hace para engañar.
Según este pasaje, ¿quiénes son los que son engañados por la falsificación de la obra del Espíritu (por las señales y prodigios mentirosos)? Los que no aman la verdad. ¿Cuál será, entonces, la manera de evitar este gran peligro que existe en los postreros días de la Iglesia? Esta es la tercera pregunta que queremos contestar en esta lección.
La Escritura (la Biblia) tiene que ser nuestra "vara de medir" en todo. (Y tenemos que empezar con la "enseñanza", con lo que dice la Biblia... no con lo que "creemos" que dice.)
Uno se deja engañar cuando no quiere oír la sana doctrina de la Escritura (cuando no "ama la verdad").
Entonces, no crea a todo espíritu. No crea que las "señales, prodigios y milagros" en una iglesia hoy día son del Espíritu de Dios simplemente porque la "pastora" dice que sí. Pruebe a los espíritus para ver si son de Dios o si son una falsificación.
¿Cómo hacemos esto? Es fácil: Nos enteramos de lo que dice la Escritura (observación) y luego juzgamos lo que estamos viendo según lo que la Biblia dice. O sea, con la Biblia, lo examinamos todo y con "justo juicio" (la aplicación de la Biblia a lo que vemos), retenemos sólo lo bueno (sólo lo bíblico; 1Tes 5.21).
Cristo aprueba esto en Sus iglesias (¡Él quiere que lo hagamos!).
Aprendamos lo que dice la Biblia y apliquemos nuestro conocimiento en discernimiento. Nuestros días son peligrosos y la manera de evitar las trampas es amar la verdad (Dios y la Biblia).
La gran mayoría de las obras del Espíritu Santo se llevan a cabo en el momento de nuestra salvación. Él viene para morar dentro de nosotros. Nos regenera (nos hace nacer de nuevo; nos da vida nueva) y llegamos a ser "hijos de Dios". El Espíritu de Dios nos sella, dándonos la garantía de Dios que no podemos perder la salvación. También, por Él recibimos el bautismo del Espíritu que nos pone en el Cuerpo de Cristo.
La única cosa que Dios quiere que procuremos con respecto al Espíritu Santo hoy es Su llenura. Procuremos, entonces, andar en el Espíritu para que seamos llenos del Espíritu. Y la manera de andar en el Espíritu es andar conforme a la Escritura. Si hacemos esto, podremos también evitar el engaño de la falsificación de las obras del Espíritu que se aumenta tremendamente durante los postreros días de la Iglesia.